El tráfico aéreo en la isla acumula cinco días de interrupciones desde que el pasado viernes el Etna expulsara grandes cantidades de ceniza, hasta el punto de surgir densos flujos de lava desde dos conductos situados a 2.360 y 2 750 metros de altitud, según el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) de Italia.
Durante la noche del lunes, además, se abrió un nuevo conducto de erupción a una altura de unos 1.900 metros. Este martes, solo un avión pudo despegar en un vuelo nacional a primera hora, tal y como recoge ‘DPA’.
Los pasajeros afectados, los cuales se estiman en aproximadamente unas 30.000, están intentando trasladarse al aeropuerto de la capital, Palermo. Además, muchos turistas en Sicilia han tenido que prolongar su estancia, ya que el alojamiento en el destino italiano está completo.
El volcán Etna, que supera los 3.300 metros de altura, entra en erupción con regularidad y se encuentra bajo vigilancia constante.

