Al cierre del trimestre, el volumen de activos del GPIF era de 317,76 billones de yenes (1,74 billones de euros).
El resultado del vehículo inversor japonés refleja principalmente las ganancias por su exposición a la renta variable, ya que la posición en acciones de Japón ofreció una rentabilidad del 14,5% y la correspondiente a acciones extranjeras del 16,9%.
De su lado, la cartera de bonos japoneses restó un 1,1%, mientras que la exposición a renta fija internacional ofreció un retorno del 3,13%.
Al final de junio, GPIF distribuía su exposición prácticamente a partes iguales entre las cuatro categorías, con una exposición del 24,48% a acciones nacionales y del 25,33% a internacionales, mientras que la posición en renta fija nipona era del 25,59% y del 24,60% a bonos extranjeros.
Desde 2001, el fondo de pensiones japonés ha logrado una rentabilidad promedio del 4,95%.
El pasado mes de julio, la ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, expresó su deseo de que incentivar que GPIF invierta «significativamente más» en activos financieros japoneses.

