En concreto y según los datos aportados este martes por la DOP Cebreros, el mapa vitícola de la denominación ha sufrido un «impacto directo considerable» ya que han quedado comprometidas dentro del perímetro del fuego unas 200 hectáreas de las casi 500 que integran la DOP.
Esto supone que un 40% de la superficie vitícola protegida ha quedado expuesta a la acción de las llamas o de las altas temperaturas.
Por municipios, la afectación en superficie de viñedo se concentra especialmente en el término de Cebreros, que suma 180 de las hectáreas «tocadas» por su alta concentración de viñedo inscrito, seguido por El Tiemblo, que, aunque tiene menos superficie, en torno a 13 hectáreas, «prácticamente el cien por cien de ellas están en el área de influencia de las llamas y en menor medida a parajes pertenecientes a Burgohondo y a El Barraco».
Sin embargo, la DOP Cebreros ha aclarado que en otros municipios afectados por los incendios, como Navaluenga, Sotillo de la Adrada, Navahondilla o Mijares, sus viñedos no han sido alcanzados por las llamas.
La vendimia en la DOP Cebreros comenzó el pasado sábado, 1 de agosto, con la variedad autóctona Albillo Real, que representa cerca del 10% del viñedo amparado y está localizado principalmente en las zonas a menor altitud de Cebreros, «la zona más afectada por las llamas en el municipio».
El marchamo ha precisado que un 75% del albillo real registrado en la Denominación de Origen se encuentra en los límites del fuego por lo que ve «complicado» realizar una previsión de kilos recolectados si bien todo apunta a una producción de la variedad blanca «especialmente escasa» en la añada 2026.
Las mismas fuentes han explicado además que al coincidir el avance de las llamas con la uva ya enverada y madura, «la piel del fruto resulta especialmente sensible a la impregnación de olores a humo y ceniza» por lo que advierte de que en los viñedos donde sea posible vendimiar, los elaboradores tendrán que extremar las precauciones para preservar la calidad del mosto «y evitar aromas y sabores indeseados procedentes del incendio».
Por su parte, la variedad Garnacha, que constituye el 90% de la denominación, cuenta con una mayor dispersión geográfica en zonas que no se han visto alcanzadas por el fuego, como Villanueva de Ávila, Navalmoral de la Sierra, en el Valle del Alberche, o Lanzahíta y San Esteban del Valle, en el Valle del Tiétar, «lo que abre un margen de continuidad para el conjunto de la producción».
La DOP Cebreros ha aclarado por otro lado que en estos momentos es prematuro determinar cuántas cepas se podrán recuperar a la espera de la brotación de la próxima primavera para comprobar si las plantas afectadas vuelven a brotar o se han secado de forma definitiva, si bien se da por perdida la producción de este año en todo el terreno alcanzado por el fuego.
A esta situación han sumado la inquietud por el posible desplazamiento de la fauna silvestre hacia los viñedos sanos tras la destrucción de su hábitat, un hecho que han constatado varios viticultores de la zona en algunas de sus parcelas, junto a la preocupación por mantener el ánimo «de un sector con una elevada media de edad de muchos de sus agricultores».
Ante esta coyuntura, la DOP Cebreros apela a la prudencia a la espera de la evolución de los acontecimientos y de comprobar cómo se articularán los apoyos de las administraciones y del sector de la hostelería para sostener la actividad vitivinícola en la comarca.

