Coincidiendo con el mes de agosto, cuando miles de españoles regresan a sus pueblos para celebrar las fiestas patronales, la patronal del sector anima a descubrir el patrimonio gastronómico que esconden las 19 Indicaciones Geográficas Protegidas de bebidas espirituosas españolas.
Estas figuras de calidad preservan el legado de cada producto, garantizando su origen, sus métodos de elaboración y los saberes tradicionales asociados a cada territorio. Además, contribuyen a reconocer la calidad de las elaboraciones y a apoyar a los productores locales.
En 2025, España comercializó 173 millones de litros de bebidas espirituosas, de los cuales 18 millones correspondieron a productos elaborados bajo una IGP, lo que representa más del 10% del volumen total. Estas elaboraciones generan, además, un valor económico cercano a los 137 millones de euros.
De esta forma, estas 19 IGP se encuentran repartidas por todo el territorio español en donde, entre otras comunidades autónomas destacan, Galicia, Asturias, Navarra, Cataluña, Andalucía y Madrid. En este último, el Anís Chinchón ha sido elegida recientemente como la mejor bebida espirituosa con Indicación Geográfica Protegida de España en 2026.
España cuenta con una larga tradición destiladora. Detrás de cada bebida existe una historia ligada al territorio y al conocimiento de agricultores, productores, maestros destiladores y empresas familiares que han conservado y evolucionado recetas tradicionales a partir de materias primas agrícolas y técnicas de elaboración propias.
«Volver a nuestros pueblos también significa reencontrarnos con los sabores que forman parte de nuestra memoria. Detrás de cada bebida con Indicación Geográfica Protegida hay agricultores, maestros destiladores, empresas familiares y generaciones de conocimiento. El verano es una oportunidad para descubrir ese patrimonio y disfrutarlo de una manera adulta, consciente y pausada», ha subrayado el director ejecutivo de Espirituosos España, Bosco Torremocha.
Así, cada vez más viajeros incorporan a sus vacaciones visitas a destilerías, centros de interpretación o experiencias gastronómicas ligadas a las bebidas espirituosas. Más allá del producto final, las bebidas espirituosas permiten conocer la historia y la cultura de los territorios donde se elaboran.
Por ello, Espirituosos España propone aprovechar las vacaciones para acercarse al denominado ‘Spirit-Turismo’, una forma de descubrir España a través de sus destilerías, centros de producción, materias primas y tradiciones gastronómicas.
Estas experiencias contribuyen a complementar la oferta cultural y gastronómica de los municipios, acercan al visitante al origen de los productos y favorecen la actividad económica en los territorios donde se elaboran.
El sector de bebidas espirituosas cuenta con más de 3.800 centros de producción distribuidos por toda España, entre ellos alrededor de 3.500 destilerías artesanales, y el 85% de sus empresas son pequeñas y medianas. Además, esta presencia territorial favorece la generación de empleo, la actividad de proveedores locales y la conservación de conocimientos vinculados a la agricultura y la transformación de materias primas.

