La aceleración de la subida de los precios en la eurozona refleja el encarecimiento del 10% de la energía, frente al 8,5% del mes anterior; mientras que el coste de los alimentos frescos ha aumentado un 2,5%, lo que supone una desaceleración de seis décimas en comparación con el incremento interanual de junio.
Asimismo, el precio de los bienes industriales no energéticos ha aumentado en julio un 0,9% interanual, frente al 0,7% de junio, mientras que los servicios se han encarecido un 3,3%, una décima más que el mes anterior.
De tal manera, al excluir el impacto de la energía, la tasa de inflación de la eurozona se ha situado en el 2,2%, en línea con el mes pasado. De su lado, la tasa de inflación subyacente, que además de la energía también deja fuera el impacto de los alimentos frescos, el alcohol y el tabaco, ha repuntado al 2,5% desde el 2,4%.
Entre los 21 países de la zona euro, las mayores subidas interanual de precios en julio han correspondido a Lituania (5,6%), por delante de Bulgaria (4,1%) y de Chipre (4%), mientras que las subidas más contenidas corresponden a Estonia (2%) y Malta (2,1%).
En el caso de España, la tasa de inflación armonizada en julio se ha situado en el 3,8%, la más alta entre las grandes economías del euro, ya que en Francia ha sido del 2,4%, mientras que en Alemania se ha situado en el 2,8% y en el 2,9% en Italia.
De este modo, el diferencial desfavorable para España respecto del promedio de la eurozona ha alcanzado las nueve décimas, una más que en junio.

