Esa es, precisamente, la esencia que reivindica CALLAO24, el espacio capitaneado por el chef Jhosef Arias en Madrid. Su propuesta no busca impresionar con fuegos artificiales ni efectismos, sino rendir un homenaje a la cocina criolla más cotidiana y ancestral.
Un proyecto con un arraigo emocional profundo que nace de la figura de Doña Ana, madre del chef, quien durante años sacó adelante a su familia cocinando en puestos callejeros.
De ella aprendió Arias que el mejor ingrediente no es el más costoso, sino el tiempo, y que cocinar es, por encima de todo, un acto de afecto. Ese espíritu de hogar atraviesa toda la carta.
Aunque el icónico cebiche reclama con justicia su lugar en la mesa –resulta imposible entender el país andino sin él–, en este rincón madrileño comparte protagonismo con platos de fuego lento que rinden culto a la tradición popular.
SABOR, AJÍES Y MEMORIA A FUEGO LENTO.
Recetas emblemáticas como el Seco Norteño (reducido lentamente con cilantro, cerveza y ajíes), el clásico Ají de Gallina o la genuina Carapulcra Huaralina (elaborada a base de patata deshidratada y ají panca) conviven con imprescindibles de la calle y la mesa peruana como el Anticucho, el Chicharrón de Cerdo -con su camote, cancha y salsa huancaína- o un incontestable Lomo Saltado.
Para sostener esta fidelidad al recetario de siempre, el restaurante se abastece de una despensa traída directamente desde Perú. El ají amarillo, el panca, el limo o el rocoto se ensamblan con el choclo, la yuca, la aceituna botija o la lúcuma, garantizando un perfil de sabor auténtico y sin atajos.
Además de su propuesta en sala, la experiencia de CALLAO24 está disponible a domicilio a través de Uber Eats con promociones exclusivas, permitiendo disfrutar de este viaje aromático sin salir de casa.

