El proyecto cuenta con una financiación de 51 millones de euros y contempla el desarrollo de dos versiones del sistema: una configuración ‘stand-alone’ y otra integrada con el sistema de combate ‘Scomba’.
El sistema actuará como última línea de defensa del buque, permitiéndole contrarrestar embarcaciones hostiles, drones aéreos y de superficie, misiles antibuque y ataques procedentes de la línea de costa.
ARQUITECTURA ABIERTA COMO CARACTERÍSTICA DIFERENCIAL
Una de sus características diferenciales será su arquitectura abierta, que «asegurará la plena interoperabilidad con sistemas y sensores de otros fabricantes».
«Esto permitirá a las marinas de la OTAN y de países aliados integrarlo de forma sencilla en sus buques y ampliarlo posteriormente con nuevas capacidades y sensores», ha explicado la firma española de defensa y tecnología.
El sistema se compone del radar de control de tiro en banda ‘X’, elemento «fundamental» para la adquisición y seguimiento de objetivos, la torre y los misiles de guiado láser, integrados bajo un «avanzado sistema de mando y control, auténtico cerebro de la solución».
El desarrollo de esta capacidad responde a la necesidad de los buques modernos de disponer de una defensa multicapa que les permita responder a ataques por saturación neutralizando objetivos de forma progresiva y a distintas distancias, seleccionando en cada momento el sensor y el arma más conveniente.

