Además, lo ingresos crecieron un 5,6% a lo largo de los primeros seis meses, hasta 1.333 millones de euros, en tanto que el número de pasajeros fue de 37,3 millones, un 0,3% más.
La primera mitad del año comenzó con interrupciones causadas por el severo clima invernal, lo que provocó la cancelación de miles de vuelos en Schiphol, unido, posteriormente, a las restricciones al tráfico aéreo relacionadas con la guerra en Oriente Próximo.
Además, los elevados costes del precio del queroseno presionó las redes de las aerolíneas, así como el volumen de vuelos y pasajeros con origen y destino en Schiphol.
Para ayudar a mantener la conectividad de los Países Bajos, Schiphol introdujo un descuento temporal en las tasas aeroportuarias, que tuvo un impacto negativo temporal de 37 millones de euros en los resultados financieros de Schiphol.
Asimismo, el grupo está invirtiendo entre 35 y 40 millones de euros en la preparación del aeropuerto de Lelystad para su apertura prevista. A principios de este año, el gobierno neerlandés decidió que el aeropuerto abriría al tráfico aéreo comercial, previsto para noviembre de 2027.

