Así, desde Agencia Negociadora han destacado que financiar los gastos estivales ha dejado de ser un recurso puntual para convertirse en «un mal hábito financiero», canalizado principalmente mediante el fraccionamiento de pagos con tarjeta a tipos de interés que superan el 20% anual, «muy por encima» de otras alternativas de consumo.
Según han señalado desde la entidad, el impacto negativo radica en la repetición del gasto sobre estructuras de deuda previas ya tensionadas, lo que termina agravando la denominada «cuesta de septiembre» al sumar estas cuotas a los costes de la «vuelta al cole» y al repunte generalizado de la demanda de crédito que marca el tramo final del año.
El informe contextualiza esta tendencia, además, recordando que, según el ‘Informe de Estabilidad Financiera de Primavera 2026’ del Banco de España, el 54% de los hogares españoles cuentan con deuda viva y que la ratio de endeudamiento alcanza el 68% de la renta bruta disponible, al tiempo que uno de cada tres hogares endeudados dedica más del 30% de sus ingresos al pago de sus compromisos financieros, situándose el mayor esfuerzo en los tramos de renta media.
En palabras del CEO de Agencia Negociadora, Luis Javaloyes, «que el crédito de verano se haya duplicado en diez años es la prueba de que cada vez más hogares llegan a julio sin margen y salen de agosto con al menos un par de cuotas más que saldar a finales de mes».
«Seguimos añadiendo, verano tras verano, un volumen récord de deuda sobre hogares que ya venían ajustados», ha advertido Javaloyes en relación con las previsiones para este verano de 2026, en las que se contempla mantener la senda al alza en la contratación.

