La patronal considera que se trata de una medida «desproporcionada e inadecuada», criticando que no cuenta con el consenso del sector y que puede impactar en la salud mental de los conductores, lo que podría traducirse en un riesgo para la seguridad vial.
También argumenta que discrimina a los profesionales, ya que un conductor particular sí podrá fumar en su vehículo, y que podría convertirse en una norma con fines «meramente recaudatorios» si lleva aparejada sanciones económicas.
«Reiteramos nuestro compromiso con la promoción de hábitos de vida saludables, pero pedimos al Gobierno y a los grupos parlamentarios que, durante la tramitación del proyecto de ley, tengan en cuenta las particularidades del sector del transporte por carretera y escuchen a sus representantes, con el fin de incorporar alternativas más justas, proporcionadas y eficaces», ha concluido la CETM.

