Está previsto que la entrega de las aeronaves del primer modelo se realice por lotes entre 2030 y 2032, mientras que los A320neo llegarán entre 2029 y 2032.
Desde la aerolínea ha subrayado que este pedido responde a la necesidad de renovar la flota para sustituir los aviones obsoletos y mejorar la eficiencia operativa de las rutas y la calidad del servicio.
Además, los nuevos aviones contribuirán a reducir de forma continuada los costes operativos unitarios, lo que facilitará la consecución de los objetivos de «doble carbono» de la empresa y la transición hacia una aviación civil china más sostenible.
En este contexto, para Air China, las aeronaves A350-900 y de la serie A320neo se caracterizan por su alta eficiencia energética, con un consumo de combustible, unos niveles de emisiones de carbono y unos costes operativos significativamente inferiores a los de la generación anterior.
No obstante, la presente operación entrará en vigor una vez que haya sido aprobada por la junta general de accionistas de la empresa y haya recibido la autorización de los organismos estatales competentes.
A juicio del consejo de administración de Air China, las condiciones de esta operación son «justas» y «razonables», ya que redundan en beneficio de los accionistas de la empresa en su conjunto.

