La dirección de Leche Pascual presentó a finales de junio un expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción para toda la plantilla de su fábrica de Gurb, que actualmente da empleo a 80 personas y que cesará definitivamente su actual actividad el 31 de julio para pasar a manos de Casa Tarradellas, que la dedicará a la producción de mozzarella.
El comité de empresa critica que Leche Pascual «no ha planteado ninguna propuesta real que permita una salida negociada al conflicto y se ha limitado a ofrecer puestos de trabajo» en las instalaciones de la empresa en Aranda de Duero (Burgos).
«Pretender que la única alternativa al cierre de Gurb sea marcharse a cientos de kilómetros de casa no es negociar. Es trasladar a la plantilla el coste de una decisión empresarial que no está justificada», añaden.
Asimismo, la plantilla afirma que mantiene su predisposición a valorar una eventual incorporación a Casa Tarradellas, pero asegura que «no puede aceptar una oferta que no concreta condiciones básicas como salario, horarios, funciones o condiciones laborales».
Ante lo que consideran una «postura inmovilista y una falta de voluntad negociadora» por parte de la empresa, la plantilla prevé realizar un encierro nocturno en la fábrica como protesta.
A esta acción de protesta se añadirá la convocatoria de una jornada de huelga el lunes 20 de julio, en la que la plantilla tiene previsto desplazarse a Madrid para concentrarse ante las oficinas de Leche Pascual y trasladar directamente a la dirección de la compañía «el rechazo a un despido colectivo que consideran injustificado».
PASCUAL MANTIENE ABIERTA SU VOLUNTAD DE DIÁLOGO
Pascual ha afirmado en un comunicado que «respeta el derecho de huelga y las reivindicaciones de los trabajadores» y ha explicado que mantiene abierta su voluntad de diálogo en el proceso de negociación colectiva de la planta de Gurb.
La empresa ha asegurado que ha ofrecido a los trabajadores la posibilidad de acceder a puestos de trabajo en Casa Tarradellas, manteniendo antigüedad y salario, y que la concreción de esos puestos, centros, turnos y condiciones corresponde a Casa Tarradellas.
Por otro lado, la empresa defiende que ha planteado recolocaciones en su fábrica de Aranda de Duero, «acompañadas de medidas de apoyo al traslado, ayudas económicas y facilidades de acceso a vivienda, entre ellas mudanzas y ayudas al alquiler durante los seis primeros meses».
Entre ambas alternativas, la compañía considera que se ofrece una salida laboral al 100% de la plantilla afectada y que, para quienes no quieran acogerse a estas opciones de continuidad laboral, ha ofrecido «una indemnización por encima de lo establecido legalmente».

