Durante el mes de junio, la bajada interanual de las insolvencias empresariales se situó en el 3,7%, tras contabilizarse un total de 552 operaciones frente a las 573 registradas en el mismo mes de 2025.
Por sectores económicos, el comercio predominó en las insolvencias con un 22% del total acumulado y una bajada del 14%, seguido por la construcción e inmobiliario, con un 19%, donde la construcción bajó un 17% y el sector inmobiliario creció un 59%.
Por su parte, según los datos, la industria manufacturera representó el 13%, los servicios a empresa el 12% (+2,6%) y la hostelería concentró el 11% del total nacional de los procesos (-3,3%).
Respecto a los incrementos por subsectores, las subidas más acusadas frente a 2025 se detectaron en la industria textil (204%), industria de automoción (129%), inmobiliario (59%), industria metalúrgica (57%) y educación (49%).
Por el contrario, las mayores mejorías de la concursalidad sectorial se registraron en la industria extractiva, con una reducción del 100%, la industria química, con una caída del 79%; el sector primario, con un retroceso del 30%, energía (-28%) y alojamiento (-27%).
Territorialmente, la concursalidad empresarial se concentró en Cataluña, con el 25% del total, y Madrid, con el 21%, experimentando descensos interanuales del 6,9% y del 5,1% en sus cifras de insolvencias, respectivamente.
Por su parte, la Comunidad Valenciana acumuló el 14% de los expedientes y Andalucía, un 11%, registrando esta última comunidad un incremento del 5,7% en comparación con los datos correspondientes al periodo anterior del año pasado.
Los mayores incrementos autonómicos en el conjunto del año se han localizado en Aragón, con un incremento del 58%, y en Castilla y León, que elevó sus registros en un 41% interanual.
Atendiendo al tamaño empresarial, el incremento de la concursalidad creció un 180% entre las grandes empresas, mientras que las microempresas representaron la gran mayoría de los procesos, con un 62% del volumen total acumulado.
Finalmente, según el análisis, un 28% de las compañías insolventes declaradas hasta junio contaba con una antigüedad de entre 6 y 10 años, situándose las tasas más elevadas de crecimiento entre las empresas de entre 11 y 15 años de vida, con un 3%.

