En concreto, la organización ha recalcado en un comunicado que, «cuando se detectan incumplimientos que afectan a la seguridad alimentaria, la trazabilidad y la confianza del consumidor, la respuesta debe ser inmediata».
Asimismo, ha denunciado que no pueden darse «dos varas de medir: máxima exigencia para los ganaderos europeos y tolerancia con productos de terceros países que no garantizan los mismos controles».
De esta manera, la organización ha considerado «inaceptable» que el sector ganadero español esté sometido a una normativa cada vez más exigente en sanidad, bienestar animal, sostenibilidad, trazabilidad y transporte, «mientras se mantienen abiertas las importaciones de carne procedente de países cuyos sistemas productivos no ofrecen garantías equivalentes».
Además, ha advertido de que este problema no puede plantearse solo como una cuestión de competencia desleal para los ganaderos, subrayando que se trata de «una cuestión de seguridad alimentaria, defensa del consumidor y credibilidad del modelo europeo de producción».
En este sentido, la sectorial de Asaja ha criticado «la incoherencia de la política europea», que sigue incrementando las obligaciones al ganadero comunitario, con nuevas exigencias en bienestar animal, transporte o sostenibilidad, mientras impulsa acuerdos comerciales y mantiene importaciones de países como Brasil o Argentina «sin una reciprocidad real».

