El nuevo remolcador, basado en el diseño Skipsteknisk ST-933 y gemelo del contratado el pasado mes de noviembre, contará con 50 metros de eslora, 17 metros de manga y una capacidad de tiro de 150 toneladas, lo que le permitirá operar en entornos marinos de alta exigencia.
El buque incorporará un sistema de posicionamiento dinámico DP-2, que garantiza una elevada precisión y maniobrabilidad, así como una configuración que posibilita operaciones de remolque tanto por proa como por popa mediante una única maquinilla combinada de gran potencia.
El proyecto integra avances en eficiencia y sostenibilidad, con un diseño hidrodinámico optimizado mediante simulación computacional y una arquitectura híbrida con red de distribución eléctrica en corriente continua. Además, estará preparado para el uso futuro de metanol como combustible, lo que facilitará la reducción de emisiones y la adaptación a nuevas soluciones energéticas como baterías o pilas de combustible sin grandes modificaciones estructurales.
Desde el astillero, han destacado que este contrato refuerza una relación consolidada con el armador noruego, basada en la colaboración y el desarrollo de buques de alto valor añadido, así como en la apuesta por soluciones tecnológicas avanzadas para el sector offshore.

