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El sector cárnico valora «muy positivamente» el nuevo enfoque de la CE sobre la ganadería

La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice) y la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic) celebran la comunicación emitida este martes por la Comisión Europea (CE) sobre la nueva estrategia de la UE para la ganadería, a la que le devuelve su carácter estratégico.

En concreto, ambas organizaciones valoran «muy positivamente» este nuevo enfoque, al considerar que supone un «cambio de rumbo» en la política europea hacia la ganadería y destacan que corrige una etapa en la que determinadas políticas e iniciativas comunitarias se alejaron de la evidencia científica y del reconocimiento del papel estratégico de las producciones de origen animal en el sistema agroalimentario europeo.

Así, las asociaciones representativas en España de la industria cárnica creen que se trata de un paso importante hacia el restablecimiento de recomendaciones alimentarias basadas en «sólidas evidencias científicas y coherentes» también desde el punto de vista económico y cultural.

La estrategia busca promover un enfoque equilibrado de los sistemas alimentarios, capaz de responder a las demandas de los consumidores, apoyar a los productores y reconocer la función esencial de la ganadería en Europa. Además, sitúa la seguridad alimentaria y el abastecimiento de proteínas entre sus prioridades, una cuestión cada vez más estratégica en el actual contexto global, que hoy en día está lejos de poder darse por garantizado.

«Refleja la visión equilibrada y basada en la evidencia científica que llevábamos tiempo reclamando. Después de años en los que la ganadería ha sido objeto de una narrativa excesivamente simplista y, en ocasiones, injusta, la evidencia científica disponible demuestra que la producción y el consumo de productos de origen animal pueden contribuir de forma compatible a la salud, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria», ha señalado el director general de Anice, Giuseppe Aloisio.

También ha valorado positivamente el impulso que la estrategia otorga a la digitalización, especialmente en ámbitos como el bienestar animal, mediante la aplicación de nuevas tecnologías en las explotaciones ganaderas y en los sistemas de transporte y control. «La digitalización permitirá simplificar los procedimientos administrativos, reforzar la fiabilidad de la información y mejorar la supervisión del cumplimiento de la normativa. Asimismo, la mayor trazabilidad y capacidad de medición de los procesos facilitarán una transición hacia marcos regulatorios centrados en resultados y evidencias, en lugar de enfoques excesivamente prescriptivos», ha afirmado.

En su comunicación, Bruselas admite que el debilitamiento del sector ganadero puede suponer un riesgo estratégico para Europa, además de comprometer su competitividad y capacidad de abastecimiento. El documento abre así la puerta a un nuevo enfoque basado en la innovación y el reconocimiento de la contribución del sector a la economía europea.

Por su parte, el secretario general de Fecic, Ignasi Pons, este cambio de visión debe traducirse ahora en una revisión de las políticas públicas. «Es fundamental reconocer el valor estratégico de los clústeres ganaderos de excelencia, que concentran innovación, conocimiento y capacidad industrial de referencia mundial. Las políticas europeas deben orientarse a acelerar el progreso tecnológico y la sostenibilidad del sector, reforzando su competitividad, en lugar de poner el foco exclusivamente en la reducción de la cabaña ganadera», ha afirmado.

Por otro lado y ante la creciente incidencia de enfermedades animales y su impacto sobre la producción ganadera, Anice y Fecic ven prioritario explorar la creación de un fondo mutualista específico para la gestión de estos riesgos sanitarios.

El sector recuerda que es una medida estratégica para responder de manera eficaz y estructurada a crisis como la peste porcina africana (PPA) o la influenza aviar, cubriendo no solo los daños directos derivados de los brotes, sino también las repercusiones económicas indirectas que afectan al conjunto de la cadena agroalimentaria.

Su objetivo sería cubrir el actual déficit de protección aseguradora frente a amenazas cada vez más recurrentes, reforzando la resiliencia y la capacidad de respuesta del sector.