El estudio destaca que el contexto, marcado por diversos incidentes en la red ferroviaria y por fenómenos meteorológicos extremos como la dana que afectó a la Comunidad Valenciana en 2024, ha hecho que la ciudadanía muestre una preocupación creciente por la fiabilidad y el mantenimiento de las infraestructuras.
A pesar de la exigencia por una mayor inversión, no existe un apoyo mayoritario a la idea de que «se debería aumentar el gasto para mejorar las infraestructuras en España, aunque eso signifique impuestos o costes más altos para los consumidores». Así, solo un 43% estaría de acuerdo con pagar más, mientras que un 24% se muestra en contra y un 29% no se posiciona.
Igualmente, la red de autopistas y carreteras principales experimenta un crecimiento casi igual, de 20 puntos, hasta situarse como la segunda prioridad para el 53% de la población, frente al 33% en 2024.
Por su parte, la inversión en defensas contra inundaciones se convierte en la tercera gran exigencia de los españoles en el ámbito de las infraestructuras, creciendo 11 puntos y hasta ser señalada por el 38% de los ciudadanos, frente al 27% en 2024.
Completan el ‘top 5’ el abastecimiento de agua y alcantarillado, que con un 34% es la única prioridad del ranking que desciende ligeramente respecto a 2024 (36%), y la red de carreteras locales, que pasa de un 28% en 2024 a un 32%.
En solo dos años, el porcentaje de ciudadanos insatisfechos con las infraestructuras ha subido 17 puntos, alcanzando un 40%, dato superior a la media europea (33%). En consecuencia, el nivel de satisfacción ha descendido 11 puntos, del 33% en 2024 al 22%, lo que sitúa a España como el segundo país menos satisfecho de los 29 analizados.
Estos son los resultados de una encuesta realizada a 21.521 adultos de más de 18 años en 29 países, entre el 24 de abril y el 8 de mayo de 2026. La muestra en España fue de aproximadamente 1.000 personas.

