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El sector del metal prevé «débiles» ingresos y exportaciones en el tercer trimestre, pero mantiene el empleo

El sector del metal afronta un tercer trimestre del 2026 en un contexto de «menor actividad, debilidad exportadora y costes todavía elevados», aunque mantiene los niveles de creación de empleo de los tres meses anteriores, según informa este lunes la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal (Confemetal).

Según el ’17º Informe de Sentimiento Económico del Sector Metal’, las previsiones del tercer trimestre mejoran ligeramente las del segundo en facturación y exportaciones -aunque con niveles por debajo del equilibrio-, mantienen los mismos niveles de creación de empleo y empeoran las de energía, transportes y materias primas, si bien estas siguen «claramente» por encima del nivel de estabilidad.

En concreto, el indicador -en una escala de 0 (descenso significativo) a 100 (aumento significativo) que recoge el sentimiento de las organizaciones y empresas del sector- sitúa la facturación en los 39,3 (mínimos de la serie histórica) en el segundo trimestre del año actual y prevé que aumente en el tercero hasta los 41,1, mientras que espera un incremento en las exportaciones desde el 35,7 del segundo trimestre al 37,5 del tercero, todos ellos por debajo del umbral de estabilidad (50).

Los niveles de creación de empleo se mantienen exactamente igual (51,8 en ambos periodos), pero se registran descensos en energía (de 71,4 a 66,1), transporte (de 78,6 a 67,9) y materias primas (desde 83,9 hasta 73,2), según los resultados de la encuesta, realizada entre el 15 y el 30 de junio del año actual.

Así, Confemetal analiza los datos como una «moderación» prevista en el crecimiento de los costes, aunque apunta que energía, transporte y materias primas «continúan en niveles elevados»; reconoce que la facturación sigue en «terreno contractivo», señala que la evolución de las exportaciones «refleja la debilidad del entorno exterior» y apunta a «una recuperación todavía insuficiente» y considera al empleo como «el indicador más resistente».

Además, en materia de costes, a pesar de la «moderación» prevista en el crecimiento de la energía, el transporte y las materias primas, advierte de que esto no supone una desaparición de la presión sobre las empresas, sino una reducción del ritmo de encarecimiento.

«Los costes siguen condicionando los márgenes, la inversión y la capacidad competitiva del sector, especialmente en un momento de menor facturación y débil comportamiento de las exportaciones», afirma la organización empresarial.

Finalmente, recoge «la preocupación de las empresas por el peso de las cargas burocráticas y administrativas, consideradas una limitación para el crecimiento y la competitividad», y aclara que, «en determinados casos, el aumento de la facturación responde más al encarecimiento de materias primas que a una mejora real de los volúmenes de actividad».