Así, Unión de Uniones ha señalado que el cereal, por el momento en el que se encuentra, es el cultivo que «más consecuencias está sufriendo por el calor», con temperaturas más elevadas respecto a años anteriores y, sobre todo, más tempranas.
En este marco, Castilla y León, la comunidad más productora, ha sufrido pérdidas de un 40%, mientras que Castilla-La Mancha y Andalucía, debido a las altas temperaturas de la primavera, las han valorado en torno al 30%.
Por su parte, desde Extremadura también han señalado que el calor ha hecho adelantar la cosecha del trigo y que, aunque en menor cantidad, se han perdido también alrededor de 15%.
«Nos enfrentamos a unas temperaturas mucho más altas para la época en la que estamos», han comentado desde la organización. Asimismo, han afirmado que «habrá que ver qué impacto tiene esto para otros cultivos que maduran más tarde».
En este sentido, Unión de Uniones ha destacado también otros cultivos que se han visto afectados por las altas temperaturas, como las viñas en Cataluña o el tomate en Extremadura y Andalucía, donde se preparan para una nueva ola de calor.
En la Comunidad Valenciana, hay preocupación por las elevadas temperaturas registradas en el mar Mediterráneo, que pueden favorecer episodios de «fuerte inestabilidad atmosférica» y aumentar el riesgo de fenómenos como una DANA.
«Por supuesto, nos vamos adaptando, como siempre hemos hecho, pero no podemos hacerlo en situaciones extremas y, en muchos casos, inesperadas», han asegurado desde la organización.
En definitiva, Unión de Uniones ha llamado la atención sobre la importancia de prevenir estas situaciones de calor «extremo» e insiste en que el seguro agrario debe contemplar herramientas adicionales para abordar los daños excepcionales causados por fenómenos climáticos adversos y definirlos.

