El programa financiará un total de cinco proyectos elegibles de empresas de servicios públicos y compañías energéticas que se desarrollarán en los próximos tres años, con lo que se avanza en el objetivo ya adelantado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de alcanzar este número de nuevas instalaciones nucleares para 2030.
En concreto, el dinero irá destinado a la compra de piezas de largo plazo necesarios para la implementación de los proyectos, unos componentes de gran complejidad en una central nuclear que suponen el mayor tiempo para su fabricación y entrega.
«Hace poco más de un año, el presidente Trump ordenó al Departamento de Energía y a sus agencias asociadas que impulsaran el próximo renacimiento nuclear estadounidense. Para lograrlo, estos préstamos condicionados desempeñarán un papel fundamental en la reactivación de la cadena de suministro necesaria para que Estados Unidos vuelva a construir reactores comerciales a gran escala», ha sostenido el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright.
«Además, contribuirán a acelerar la construcción de dichos reactores hasta en tres años, reduciendo los costos de construcción y garantizando que Estados Unidos pueda cumplir con la audaz y ambiciosa agenda de desarrollo energético del presidente Trump», ha añadido.
Los únicos reactores de este tipo que pueden operar en Estados Unidos son los AP1000 de la compañía Westinghouse, con lo que esta empresa se asociará con hasta cinco empresas de servicios públicos y energéticas elegibles en todo el país para adquirir los componentes de largo plazo a un precio fijo.
Cada uno de los diez reactores AP1000 generará 1,1 gigavatios (GW) de potencia, y la producción combinada de los reactores proporcionará electricidad suficiente para abastecer a casi diez millones de hogares estadounidenses.

