En un análisis reciente sobre el grupo alemán, BofA sostiene que la revisión del negocio Transformation of Industry (TI) demuestra una «alta proactividad» de la dirección en la gestión del portafolio y «podría llevar a una salida (parcial) de Wind en su debido momento».
El banco considera que esta lógica puede trasladarse a Gamesa, cuyo negocio eólico sigue en proceso de reestructuración, pero afronta este año un hito clave: alcanzar el punto de equilibrio en la cuenta de resultados.
Los analistas de BofA recuerdan que la compañía ha subrayado en distintas ocasiones la falta de sinergias entre las actividades de eólica ‘onshore’ y ‘offshore’, lo que, a su juicio, abre la puerta a que la dirección «esté abierta a salir de la eólica ‘onshore’ en su debido momento».
BofA apunta que este movimiento podría considerarse en un horizonte de uno a dos años, conforme maduren los esfuerzos de ‘turnaround’ y se consolide el fin de la quema de caja en Gamesa.
El informe subraya que se trata de un escenario de análisis y no de una decisión ya anunciada por Siemens Energy. No obstante, BofA defiende que una eventual desinversión en Gamesa tendría un impacto potencialmente más favorable para el grupo que la propia escisión del negocio de TI, debido al «desproporcionado lastre de caja y valoración» que el negocio eólico ejerce sobre el conjunto del grupo.
En su valoración a 2030, el banco asigna a Siemens Gamesa un múltiplo de 5 veces el Ebita ajustado, claramente por debajo de sus comparables, al asumir «un valor mínimo» ligado a la expectativa de que termine la quema de caja.
Los analistas mantienen su recomendación de compra sobre Siemens Energy, con un precio objetivo de 250 euros por acción, y señalan entre los principales riesgos tanto una ejecución peor de lo previsto del plan de Gamesa como eventuales cambios en la asignación de capital.

