La iniciativa se ha enmarcado en el «creciente respaldo» que las instituciones europeas están otorgando al biometano como tecnología estratégica para fortalecer la seguridad energética del continente.
Asimismo, a través de programas como REPowerEU, la Unión Europea ha identificado el desarrollo de gases renovables como una de las «principales herramientas» para reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, diversificar las fuentes de suministro y avanzar hacia la neutralidad climática.
En este contexto, el modelo de KamBIO se basa en la valorización de residuos orgánicos procedentes principalmente de actividades agroganaderas y agroindustriales para transformarlos en biometano.
Más allá de la producción energética, las plantas han permitido ofrecer una «solución estable y profesionalizada» para la gestión de residuos orgánicos, contribuyendo a resolver uno de los principales retos ambientales y operativos del sector primario.
Cada una de las instalaciones de KamBIO tendrá capacidad para abastecer con gas renovable a unas 12.000 personas, evitar la emisión de más de 200.000 toneladas de CO2 al año y producir cerca de 100.000 toneladas anuales de fertilizante orgánico de proximidad destinado al sector agrícola.
El CEO de la compañía, Carlos Rubio, ha afirmado que con esta inversión, quieren contribuir al «desarrollo de una industria clave para la autonomía energética del país», al tiempo que impulsan la economía circular y la creación de empleo en el medio rural.

