Entre los puntos que considera negativos, OCU destaca que se admita el cobro por el equipaje de cabina, salvo el más pequeño; que no se actualicen las indemnizaciones por retrasos y cancelaciones (que se mantienen entre 250 y 600 euros pese al aumento de la inflación) y que las aerolíneas no estén obligadas a facilitar formularios simplificados para reclamar compensaciones.
Por el contrario, la organización valora que se mantenga el derecho a indemnización a partir de tres horas de retraso, que se delimiten las circunstancias extraordinarias que eximen a las compañías de pagar compensaciones, que se refuercen los derechos de pasajeros con discapacidad, embarazadas y familias con menores, y que se prohíban las cláusulas «no show», que impedían utilizar el vuelo de vuelta si no se había realizado el trayecto de ida.

