En concreto, el reglamento para vinos espumosos contará con «los estándares más exigentes del sector» a nivel mundial y prevé situar al territorio en el centro del modelo y basarse en la calidad, el rigor técnico y el respeto por el método tradicional.
La propuesta tiene la voluntad de que la D.O. pueda aglutinar a todos los agentes del territorio, viticultores y elaboradores.
La normativa establecerá tres niveles potenciales de calidad, con diferentes grados de exigencia y siguiendo los modelos de referencia de la Borgoña y la Champaña (Francia).
Está previsto que el grupo de trabajo desarrolle el marco normativo y organizativo del proyecto con el objetivo de «presentarlo lo antes posible».

