La revisión supone un espaldarazo a la política económica del presidente Javier Milei, que ha realizado reformas pro-mercado para dinamizar el sector privado mientras ejecutaba un proceso de reducción del Estado.
La subida del ‘rating’ argentino se traducirá en unos menores costes de financiación tanto para el Gobierno como para particulares, al valorar S&P de manera positiva los esfuerzos por equilibrar el presupuesto y ampliar las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
La decisión de S&P se alinea con la mejora anunciada a principios de mayo por parte de Fitch, que asignó a la deuda argentina a largo plazo una nota de ‘B-‘ con pronóstico ‘estable’. De su lado, Moody’s se mantiene en el ‘Caa1’ con perspectiva ‘estable’ desde julio de 2025.

