Así, el informe advierte de un escenario de amenazas físicas, digitales y operativas cada vez «más sofisticadas y coordinadas», en el que también se incluyen la gestión de grandes aglomeraciones, los delitos de oportunidad, las estafas vinculadas a la venta de entradas y alojamientos, la conflictividad social y la amenaza terrorista.
Asimismo, el estudio subraya la creciente convergencia entre los entornos físico y digital en grandes eventos internacionales, lo que incrementa la exposición a incidentes en espacios como estadios, centros urbanos y nodos logísticos.
En el plano digital, Prosegur Research señala el aumento de amenazas como el ‘ransomware’, el espionaje digital, el ‘hacktivismo’ con motivaciones geopolíticas, los ataques a la cadena de suministro, el ‘malware’ o las campañas de ‘phishing’.
Desde Prosegur Research han alertado, también, de fraudes relacionados con entradas, viajes y alojamientos, así como de acciones de desinformación y ataques a plataformas de streaming.
En este contexto, el director global de desarrollo y transformación de negocio de Prosegur, Mauro Cardelino, ha subrayado que proteger un evento de esta magnitud requiere un enfoque «verdaderamente integral», en el que la tecnología refuerce el trabajo de los profesionales de la seguridad y en el que la «planificación proactiva, la inteligencia operativa y la coordinación entre instituciones sean fundamentales para crear un entorno seguro y resiliente».
El análisis destaca, además, que el Mundial se convertirá en un objetivo de «alto valor» para actores criminales y grupos organizados debido a su dimensión global y al elevado volumen de usuarios, transacciones y servicios digitales implicados, lo que refuerza la necesidad de modelos de protección avanzados.
De esta forma, Prosegur plantea en este escenario su modelo de «seguridad híbrida», que combina capacidades humanas y tecnológicas para ofrecer respuestas «más eficientes, predictivas y adaptadas» a un entorno de amenazas cada vez más dinámico y complejo.

