Así se ha constatado en la jornada ‘Impacto del cierre de las centrales nucleares en la industria y la economía catalana’, este martes en el Cercle d’Economia, con el alcalde de Ascó (Tarragona), Miquel Àngel Ribes; la presidenta de Foro Nuclear, Marta Ugalde; el responsable de nuclear de Endesa, Gonzalo Carbó, y el presidente de la Comisión de Industria de Foment del Treball, Ignasi Cañagueral.
El debate ha estado precedido por la presentación del informe ‘La contribución de la energía nuclear a la competitividad industrial en España’, elaborado por Deloitte y expuesto por el socio de Monitor Deloitte, Laureano Álvarez.
El estudio señala que mantener las centrales nucleares más allá del calendario actual permitiría un ahorro de 1.400 millones de euros al año para la industria, que emplea a 2,2 millones de personas en Epsaña y unas 500.00 en Catalunya, reduciendo 15 euros el MWh en 2035, así como evitar la emisión de 14 millones de toneladas de CO2 al año.
Asimismo, permitiría disponer de un sistema eléctrico con una generación «firme y predecible» de energía, necesaria para ofrecer precios estables y asequibles para las empresas, al menos hasta acelerar el despliegue de las renovables que, según la consultora, ve detrás de lo previsto.
MIX CON RENOVABLES
Ugalde ha reivindicado la importancia de descarbonizar la oferta energética española, que ha defendido impulsar mediante un «‘mix’ nuclear más renovable», lo que garantizaría unos precios estables, y ha alertado de que cerrar las centrales con el calendario previsto amenazaría el suministro.
Carbó ha coincidido con Ugalde en el ‘mix’ de nucleares y renovables con el objetivo de reducir la dependencia de España de los combustibles fósiles, que ha cifrado en un 70%, y ha señalado que en estos momentos no es posible electrificar la economía sin «evitar el gas o el carbón».
Cañagueral ha avisado de que en estos momentos, el coste energético y el suministro son unas de las «grandes amenazas» a las que se enfrenta la industria catalana, que entiende que el futuro tiene que ser descarbonizado, lo cual solo se entiende con la estabilidad que ofrece la energía nuclear.
Finalmente, Ribes ha reclamado «valentía política» para afrontar el reto que supone el cierre de centrales nucleares, sosteniendo que si bien los políticos trabajan por legislaturas, en ámbitos como la energía se debería trabajar por generaciones.
ALMARAZ
Respecto al cierre del primer reactor de la central nuclear de Alamaraz, que según el calendario de 2019 está previsto para 2027 y que tanto el sector industrial como el Parlamento Europeo han reclamado al Gobierno extender, Ugalde he pedido al Ejecutivo central que tenga en cuenta la situación antes de emitir el dictamen en julio.
Por su parte, Carbó ha defendido extender como mínimo 3 años el cierre del primer reactor de Almaraz, hasta 2030, extensión que «el resto de centrales deberían seguir» para que se pueda ir desmantelando el sistema de forma segura.

