En concreto, la compañía ha reducido a dos los segmentos de negocio en los que se enfoca, exploración y producción (‘upstream’) y refinación y comercialización (‘downstream’), frente a los tres existentes anteriormente. En este sentido, la división de energías renovables queda fuera de estos dos segmentos, lo que no ocurría en el anterior enfoque, y pasará a formar parte de la función de tecnología, apuntalando el viraje de la estrategia de BP hacia el mercado de fuentes de energía tradicionales.
Ante esta reorganización, la consejera delegada de la compañía, Meg O’Neill, ha nombrado a Gordon Birrell como vicepresidente ejecutivo de ‘upstream’, y Richard Harding será vicepresidente ejecutivo interino de ‘downstream’, hasta el nombramiento de otra persona de manera permanente.
«Durante los últimos dos meses, he compartido tiempo con nuestros equipos, socios e inversores de todo el mundo, y me siento alentada por el sólido respaldo a nuestra dirección estratégica. Centrar BP en dos segmentos distintos es un paso importante para acelerar la entrega de resultados. Reducirá la complejidad y fortalecerá la ejecución», ha sostenido Meg O’Neill.
La consejera delegada ha defendido este giro organizativo argumentando que permitirá aprovechar las oportunidades en toda su cartera de negocio, fortalecer el balance y generar un crecimiento sostenible.
Así, ‘upstream’ incluirá el petróleo y gas, así como las actividades de exploración, desarrollo y producción, y también comprenderá las empresas conjuntas de BP en este segmento y sus negocios de gas natural renovable y captura y almacenamiento de carbono.
Por su parte, el segmento ‘downstream’ tendrá en cuenta refinerías, terminales, oleoductos, movilidad y conveniencia, biocombustibles, aviación, e hidrógeno, lo que permitirá según la petrolera armonizar las maneras de fabricar, transportar y vender sus productos.
«Este cambio organizativo se basa en las medidas concretas que BP está adoptando para simplificar su cartera, reducir costes, mantener una estricta disciplina en el gasto de capital y fortalecer su balance, todo ello en aras de generar mayor valor y rentabilidad para los accionistas», concluye un comunicado de la empresa.
A finales de mayo, el consejo de administración de BP decidió por unanimidad acabar con el mandato de Manifold como presidente tras las «graves preocupaciones expresadas al Consejo en relación con importantes normas de gobernanza, supervisión y conducta» y nombró a Ian Tyler como presidente interino.
Por otro lado, Meg O’Neill llegó al cargo de CEO de la petrolera hace poco más de seis meses y el nuevo presidente interino señaló durante este periodo y remarcó que el consejo de administración está «muy impresionado con ella».

