Fitch Ratings ha decidido este viernes mantener la calificación crediticia de Perú en ‘BBB’ con perspectiva negativa, con arreglo a a la estabilidad económica del país pero atendiendo a la creciente incertidumbre política.

En concreto, según ha apuntado la agencia calificadora, Perú sigue enfrentando un escenario de debilitamiento de la gobernabilidad y la estabilidad política que impide las iniciativas de reformas y socava las perspectivas de crecimiento económico.

También como punto negativo se ha destacado la dependencia de Perú de los inversionistas extranjeros para financiar la deuda pública, que ha crecido notablemente desde 2019 en medio de las dislocaciones en los mercados de capitales nacionales luego de varios retiros de pensiones.

No obstante, la nota de solvencia del país andino estaría respaldada por una deuda pública moderada, una sólida liquidez externa y un historial de estabilidad macroeconómica.

De cara al futuro, su calificación podría mejorarse en caso de darse una mejora de la gobernabilidad y un mejor desempeño económico, como resultado de mayores flujos de inversión privada. Además, el mantenimiento de políticas fiscales prudentes que conduzcan a una estabilización duradera de la relación deuda pública y PIB también sería beneficioso.

Por el contrario, el estancamiento político sostenido o el aumento de las movilizaciones sociales, así como la fuerte caída del precio del cobre o el aumento sostenido de la deuda en el plano económico tendrán un efecto negativo.