El vicepresidente del Círculo de Empresarios, Juan María Nin, cree que España está «a salvo» pero tiene que «hacer cosas», y ha advertido de que, si no se corrige con mejoras de productividad la acumulación de déficits estructurales de los tres últimos años, habrá «un problema serio».

El también presidente de ITP Aero ha participado en un acto en Bilbao organizado por Deusto Business Alumni, en el que ha ofrecido la conferencia «¿Estamos a salvo?» y ha reflexionado sobre lo que supuso la crisis del 2008 y la actual coyuntura económica.

A su juicio, sí nos podemos considerar a salvo, aunque existen «riesgos importantes» que cree que son «gestionables». En el caso de España, ha afirmado que está claro que está «a salvo» pero hay que «hacer cosas» porque España «luce bien y luce mal».

En concreto, ha aludido a que España, derivado de la pandemia del Covid, y como consecuencia del impacto que tuvo sobre el turismo, fue el país con una caída «más importante del PIB», y eso «luce mal».

Sin embargo, «luce bien» que se está recuperando a un ritmo porcentual superior al de los competidoresm pero «luce mal porque sigue por debajo de 2019 y los competidores ya han superado el 2020».

Por ello, ha asegurado que hay cosas que se están «haciendo muy bien» y otras «en absoluto se están haciendo así del bien». Nin ha añadido que, aunque se ha obtenido una «excepción en el ritmo impuesto de corrección del déficit tras el año 2023, la acumulación de déficits estructurales en los últimos tres años en España es algo que habrá que «corregir con mejoras de productividad». «Y, si no, entraremos en un serio problema», ha advertido.

Por otra parte, Nin cree que no se puede desvincular la situación actual de la gran crisis de 2008, un momento que recuerda como «el fin del mundo» porque «colapsó el sistema» a través de un «infarto» en el sistema financiero.

En este sentido, tras subrayar el papel determinante de los bancos centrales en los ciclos económicos, ha destacado que se optó por «inundar» de liquidez el sistema o bajar los tipos de interés.

Según ha apuntado, con una política monetaria «extraordinariamente heterodoxa», se trató de que la economía, «en vez de griparse», siguiera funcionando. Nin cree que la decisión política fue «no permitir la caída, la recesión» y ha apuntado que, tanto los bancos centrales como los gobiernos y el sistema, lo hicieron bien.

No obstante, ha afirmado que ese «tratamiento de choque», que fue «brutal», tenía un componente «tóxico muy importante» y que tiene que ver con «el desprecio y la desconsideración del riesgo de la deuda». A su juicio, ante ese problema, no es suficiente la demanda.

En el actual momento, la crisis tiene que ver con una «oferta desajustada» y ha habido tres factores que han provocado una «peligrosísima explosión» como son la guerra de Ucrania, las materias primas y la interrupción de las cadenas de suministro.

Juan María Nin ha señalado que todo ello ha abocado a una «inflación disparada» que exigió empezar a tomar «decisiones potentes en términos de corrección».

RECESIÓN

Según ha explicado, la inflación «todo lo destruye», es un «caballo de Apocalipsis» y, sin «un pacto de rentas», podía acabar en niveles del 20%. Por ello, entre la inflación y la recesión, se ha decidido «entrar en recesión». «No pasa nada si somos un poco más pobres pero si la inflación se nos va de las manos, se acaba todo esto», ha señalado.

En este sentido, se ha optado por «retirar dinero y subir tipos de interés», y ha indicado que «milagrosamente» la recesión no «acaba de llegar», pero se ha dado un «enfriamiento» de la economía que prácticamente la «ha dejado a cero», aunque ha apuntado que parece que España crecerá «era algo más».

El representante del Círculo de Empresarios ha asegurado que a quienes habían hecho «los deberes» con reformas estructurales» y con una «justa proporción entre capital y deuda», les «pilla bien», pero los países que no lo han hecho se encuentran en una «situación importante de debilidad».

En este sentido, cree que, cuando las cosas se ponen «complicadas» hay que hablar de «soberanía», porque, ante la «gravedad de una crisis como la actual, una crisis de oferta y la necesidad de restablecer el equilibrio», «no le va a temblar el pulso a nadie» y ha recordado los rescates de Grecia o Portugal.

En todo caso, ha señalado que es determinante lo que vaya a suceder en los próximos meses en relación con Ucrania y, tras manifestar su impresión de que se pueda avanzar en este año 2023 porque el «desgaste está siendo «terrible» y ve los movimientos «en clave de posición negociadora», ha asegurado que, si se «arregla» este conflicto, se entrará en un ciclo que se «beneficiará mucho de reformas estructurales».

En este contexto, tras destacar la importancia de formar parte de la UE, ha subrayado que no cabe política monetaria sin «un recto comportamiento del Gobierno en materia de disciplina fiscal».

«PARTE DEL BIENESTAR IMPOSIBLE»

Juan María Nin ha añadido que la UE es «mucho más que una unión económica y monetaria», es un proyecto de unión política y no habrá UE «sin mejoras de productividad, sin que los ahorradores recuperen el protagonismo, sin que la siguiente generación no tenga viabilidad y sin que se reduzca la parte del bienestar imposible, que, en estos momentos, se disfruta a costa de una productividad muy baja, de unos ahorradores que tendrán que pagar y de la siguiente generación».

Por último, tras subrayar el esfuerzo y la importancia que le dan las empresas a los capítulos referidos a la gobernanza en diferentes ámbitos, Nin ha destacado la necesidad de soberanía «total o parcial» respecto de la inonovación y de «cuidar en extremo» la educación».