El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presumido de la gestión del Gobierno y de que, en la actualidad, España «exporta soluciones frente a la crisis energética y de precios», a diferencia de la anterior Administración del PP, cuando lo único que importaba era hacer «rescates al sector financiero y recortes» al Estado del bienestar.

Así lo ha remarcado durante su comparecencia en el Congreso para informar de las conclusiones del Consejo Europeo, así como de las medidas adoptadas por el Gobierno para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania.

Sánchez ha destacado que en materia energética, en concreto en referencia a la excepción ibérica, lo fácil hubiera sido «tirar la toalla» cuando la propuesta en cuestión fue recibida «con cierto escepticismo», tanto en Bruselas como en el Congreso. «Nunca nos abatimos y hoy nos acompañan muchos países con los que avanzamos en la buena dirección: proteger a la mayoría».

RESISTENCIAS INEXPLICABLES

Adicionalmente, el presidente ha reconocido haber detectado algunas resistencias «lógicas» en lo que se refiere a las propuestas energéticas, sobre todo procedentes de las grandes corporaciones. Pero, ha dicho Sánchez, el Gobierno también se ha encontrado resistencias «inexplicables», como «las de aquellos que maniobraron para que esas medidas de justicia fiscal no prosperaran en Bruselas».

Todo ello, según Sánchez, en un escenario difícil, principalmente por los niveles de inflación récord en 2022 que, ha señalado el presidente, «angustian a toda Europa como no lo hacía» desde la década de 1970. Además, ha apuntado que a estas preocupaciones se suma la escalada de tipos de interés que «golpea» a las familias españolas con una hipoteca a tipo variable.

Sin embargo, ha asegurado que desde el Ejecutivo se va a poner «todos los recursos del Estado al servicio de la mayoría, y no al revés». «Mucho menos al servicio de una minoría poderosa, mientras se condena al sálvese quien pueda a la mayoría de la gente», ha apostillado. En este sentido, ha asegurado que la solución del Ejecutivo esta vez pasa por bajadas de impuestos a la clase media y trabajadora, en vez de subidas «indiscriminadas» a ese segemento de la población, mientras se amnistiaba fiscalmente a los más pudientes.