El fondo español Samaipata ha cerrado el ejercicio de 2022 registrando ocho nuevas inversiones en el sector del ‘venture capital’, por un valor que asciende a los 12 millones de euros y repartidas entre España, Francia, Reino Unido y Australia, según ha informado la compañía.

Las inversiones han ido destinadas a sectores entre los que se incluye la tecnología de la salud (‘healthtech’), la tecnología inmobiliaria (‘proptech’), el comercio electrónico, la Web3 y la tecnología aplicada a recursos humanos (‘HR-tech’).

Además, la mayoría de estas inversiones apostaban por la inteligencia artificial, la sostenibilidad y el ‘blockchain’, siendo estas las líneas de estrategia e innovación hacia las que el fondo español va a dirigir su esfuerzos este 2023.

Samaipata invirtió el año pasado en los proyectos españoles de Komon y PropHero, así como en la matriz de esta última compañía que está situada en Australia. Además, el fondo español incluyó entre sus inversiones a las ‘startups’ francesas Allisone y Sqwad, y a las británicas Symterra y Veremark.

LA DIGITALIZACIÓN MARCARÁ EL CRECIMIENTO DE LAS INVERSIONES

Con esto, la compañía culmina la primera parte de su plan de inversión planteado para el periodo 2020-2025, en el que pretende construir la cartera de su segundo fondo. Aún así, el fundador de Samaipata, José del Barrio, ha recordado que el corto plazo es una situación en la que deben navegar, «pero no necesariamente sobreanalizar» y ha asegurado que su visión está puesta en la estrategia de inversión a diez años.

Desde el fondo español son «cautos» en sus previsiones para el futuro, y consideran que los niveles de inversión en ‘startups’ en 2022 «estarán ligeramente por debajo de los de 2021, que fue un año récord».

Así, Barrio ha atribuido el crecimiento de la financiación de negocios tecnológicos que se experimentó entonces a la transición tras la crisis pandémica y el impacto de «factores financieros en torno a los tipos, la liquidez y el apetito por los activos alternativos».

Desde Samaipata consideran que las oportunidades tecnológicas y de digitalización impulsarán al sector inversor en los próximos años, confiando en que este será menos dependiente de los «vaivenes de los mercados financieros».