El presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, ha llamado a «evitar los extremismos» sobre la economía española «dentro de una situación mundial compleja». Así, tras un verano «magnífico», ha considerado que en los próximos dos trimestres «habrá una evolución del PIB del entorno del cero».

«No soy tan optimista como el Gobierno en sus predicciones, pero tampoco veo razón para que haya una caída importante del PIB», ha señalado.

Según ha explicado en un evento en Pamplona organizado por DN Management, la Unión Europea maneja un escenario con una horquilla de entre el +1% y el -1%, lo que a nivel nacional se traduciría entre «el 0% y el 1%», un mercado de trabajo «en niveles similares a los actuales», una inflación entre el 4,5% y el 6%, y unos tipos de interés «en torno al 3%.

«Esta situación significa que hoy estamos un 2% por debajo del PIB prepandemia, lo que significa que no recuperaremos el nivel prepandemia hasta el año 2024», ha indicado.

Para el presidente de CaixaBank, el «punto débil» de la economía española es la productividad y el «factor de vulnerabilidad de las cuentas públicas». Sobre este último aspecto, ha contrapuesto el «esfuerzo» de «desendeudamiento» de los agentes privados frente a unas cuentas públicas con un «déficit estructural y una deuda que está en niveles del 110-115%. Los gastos, ha dicho, «han incrementado un 6% su peso sobre el PIB» y ha llamado a «reconducir esta situación».

En cuanto a la falta de productividad, ha incidido en la necesidad de reformas «muy complejas» que son «difíciles» de llevar a cabo con la actual «aritmética parlamentaria». Ha resaltado, especialmente, la importancia de la educación y la formación, no sólo de los jóvenes sino a lo largo de toda la vida profesional» para adaptarse a las necesidades del mercado laboral.

«RENTABILIDAD INSUFICIENTE» DEL SECTOR FINANCIERO

El presidente de CaixaBank ha asegurado que el sistema financiero español «está en una situación mejor que en 2009-2010». No obstante, ha destacado grandes retos, entre ellos que la banca española y europea lleva los últimos 7 años con una rentabilidad «por debajo del coste del capital» y cotizando «por debajo de su valor contable».

«Cuando uno está en una situación de rentabilidad insuficiente no puede ampliar su capital y por tanto no puede dar crédito y financiar la economía», ha destacado, para incidir en la necesidad de que la banca «consiga tener una rentabilidad razonable por encima de su coste de capital».

Otro de los retos, ha dicho, es el de «la reputación». Ha admitido que «indudablemente la imagen de la banca nunca ha sido extraordinaria» y «se vio muy afectada con la crisis financiera, en la que no pudo asistir a las empresas y familias, hubo prácticas poco ortodoxas y un alto nivel de litigiosidad».

Sin embargo, ha asegurado que el sector «ha cambiado muchísimo en los últimos años y hoy no son aplicables esto clichés». Se está dando, ha resaltado, «una calidad de servicio» comparable con la del reto de banca europea. Un ejemplo «clarísimo», ha dicho, ha sido la pandemia, en la cual se han realizado 1,2 millones de moratorias y se han concedido 1,5 millones de créditos ICO. «Hay mucho ruido pero hay que transmitir esto porque un sector financiero potente con buena gobernanza es fundamental para el bienestar de la sociedad y los individuos».

Preguntado por los beneficios de las entidades financieras en los últimos ejercicios, ha asegurado que no son beneficios «extraordinarios» sino que «estamos en un proceso de normalización». La subida de los intereses es «beneficiosa para la banca» pero, a su vez, «tiene como consecuencia una desaceleración económica que aumenta los impagos».

CUESTIONAMIENTO DE LA GLOBALIZACIÓN

Goirigolzarri ha señalado que «vivimos en momentos muy especiales» en el que confluyen dos tendencias: la lucha contra el cambio climático y la digitalización, acelerada por una pandemia que «hizo que nos replanteáramos las cadenas de suministros». A ello se une la invasión de Ucrania, con efectos geoestratégicos «difíciles de predecir» y el impacto que tuvo la crisis financiera de 2008.

Todo ello en un contexto actual donde «se pone en cuestión» la globalización que, «con todas sus limitaciones, sacó a cientos de millones de personas del hambre y la pobreza», aunque ha creado «desigualdades» en el mundo desarrollado. Ha opinado que este debate es la «punta del iceberg de una discusión ideológica» entre personas, entre las que se ha incluido, que apuestan por el multilateralismo, el comercio internacional y la «defensa de la libertad de los individuos», frente a otros que abogar por el bilateralismo, el proteccionismo y que priman la seguridad. «Tenemos una confrontación entre una visión de una democracia de estado de derecho y un auge de los autoritarismos. Espero que ganen los aspectos positivos», ha expresado.

Preguntado por la invasión rusa de Ucrania, ha reconocido que «es difícil saber quién va a ganar y quién va a perder», si bien ha destacado que, globalmente, «estamos hablando de una confrontación entre Estados Unidos y China» y ha abogado por una actitud de «cierto acuerdo» a nivel mundial. Ha remarcado que «tenemos que pensar en Europa y cuál tiene que ser la situación europea» y ha señalado que, si bien Europa, «tiene mas afinidades con EEUU», también tiene «sus propias cuestiones y problemas».

Al respecto, el presidente de CaixaBank ha resaltado el «comportamiento excelente» de Europa ante las «crisis que estamos viviendo», con especial énfasis en la «gran unidad» en la respuesta a la pandemia, y ahora con un «frente común» ante la invasión de Ucrania.

A nivel europeo, ha subrayado que hay «grande retos por delante», entre ellos «completar nuestra unión» y ha señalado que «todavía no hemos conseguido una unión bancaria» que «es relevante para que las empresa españolas puedan competir en igualdad de condiciones con las empresas alemanas». Por otro lado, ha señalado que «con las crisis nos hemos dado cuenta de que Europa necesita niveles de autonomía muy superiores desde el punto de vista de seguridad, tecnológico y de energía».

Sin embargo, ha puesto en valor «la situación privilegiada que tenemos», representando Europa entre el 6 y el7% de la población mundial, el 17% del PIB global y un 47% del gasto mundial de la OCDE. «Tenemos competidores formidables que quieren tener la misma posición que nosotros», ha destacado, para llamar a «hacer ejercicio de pedagogía recordando los valores de la cultura del esfuerzo, que es lo contrario a la pasividad o complacencia de parte de la sociedad europea».

En este entorno, Goirigolzarri ha llamado a que «España haga oír su voz» en Europa, donde tiene un «papel preponderante», en especial tras el Brexit. Ha afirmado, además, que España es «única» y «privilegiada» dentro de las sociedades europeas con una ciudadanía «clarísimamente europeísta». «Algo muy importante porque saca del debate una cuestión estéril que es si tenemos o no que pertenecer a Europa», ha valorado.