El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha pedido a los gobiernos de la eurozona que modifiquen las políticas fiscales expansivas, aplicadas durante la pandemia, y que ha considerado como ‘whatever it takes’, por políticas «prudentes» y «selectivas» focalizadas en los colectivos más vulnerables de la población.

En su intervención en el XXIX Encuentro del Sector Financiero, organizado por ABC y Deloitte, en colaboración con Sociedad de Tasación,
De Guindos ha defendido que durante la pandemia se aplicase una política fiscal del ‘whatever it takes’ (‘lo que sea necesario’, en su traducción en español), en referencia a la defensa del euro que el anterior presidente del BCE, Mario Draghi, hizo en julio de 2012.

De Guindos ha señalado que esa política fiscal expansiva aplicada durante la pandemia no contaba con límite ni de déficit público ni de endeudamiento, y estaba acompañada de una política monetaria igualmente expansiva, con el fin de mitigar el impacto de las restricciones por la Covid-19. «Era la política fiscal lógica», ha afirmado.

Sin embargo, en un contexto de mayor inflación, en la que la mayoría de bancos centrales está aplicando subidas de tipos para estabilizar los precios, De Guindos ha considerado que la situación es «diferente» y que la política fiscal «debe ser más selectiva, temporal, focalizada en los más vulnerables», que son aquellos que más están siendo afectados por la elevada inflación.

También ha hecho referencia a la situación que se ha producido en el Reino Unido, cuando el plan de política fiscal anunciada por el Gobierno de Liz Truss, que incluía una bajada de impuestos en un momento en el que se están subiendo los tipos de interés en el país para contener la inflación, motivó el aumento de la prima de riesgo de Reino Unido y la caída de la libra.

Finalmente, el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir para evitar un problema en la estabilidad financiera, aunque la situación acabaría provocando la caída del Ejecutivo de Truss. Por tanto, para De Guindos se trata de un ejemplo «muy importante» para señalar que la política monetaria y fiscal «no entren en colisión».

Por otro lado, ha considerado necesario «no infraestimar» las tensiones inflacionistas y su consistencia y ha pedido fijarse en la inflación subyacente y en los efectos de segunda ronda, y ha asegurado que el Banco Central Europeo (BCE) va a seguir en su proceso de normalización de la política monetaria, incluyendo subidas de tipos que se extenderán hasta que la inflación se aproxime al objetivo establecido por el propio BCE del 2%. «Continuaremos elevando tipos hasta llegar al objetivo de estabilidad de precios», ha afirmado.

Sobre las previsiones de la inflación, ha indicado que en diciembre se darán a conocer las proyecciones ‘macro’ del BCE, aunque prevé que el IPC de la eurozona continúe en torno al 10% en los próximos meses y se desacelerará a partir del segundo trimestre de 2023. Sin embargo, espera que la inflación se mantenga en niveles elevados durante el próximo año, en línea con las previsiones publicadas ayer por la OCDE, que estima un IPC del 6,3% para el conjunto de la eurozona.

Igualmente, ha indicado que el BCE comenzará a discutir en su reunión de diciembre el proceso de reducción del balance de sus activos. «La normalización de la política monetaria se inicia siempre con subidas de tipos y, en un momento dado, debido a que se han comprado muchos activos durante la pandemia y en momentos de menor inflación, el siguiente paso es reducir el balance a través de una reducción de las posiciones en esos valores», ha explicado.