S&P Global Ratings cree que la banca española demostrará su resistencia ante el empeoramiento del entorno económico, pudiendo manejar el posible deterioro de la calidad crediticia y mejorando sus beneficios a pesar del impacto del impuesto extraordinario al sector.

En un informe sobre su visión global de la banca de cara a 2023, la analista de bancos españoles de S&P, Elena Iparraguirre, proyecta sus estimaciones de crecimiento de crédito (2%), de ratio de activos improductivos (6%) y de rentabilidad sobre activos ponderados (0,5%).

Si bien desde S&P prevén que la economía española se desacelere bruscamente en 2023, el crecimiento del PIB real superará a todas las demás grandes economías europeas y el empleo se mantendrá.

La agencia de rating espera que aumenten los préstamos problemáticos, especialmente entre las pymes y en las carteras de créditos al consumo, pero en cualquier caso cree que el deterioro de la calidad de los activos será «manejable».

Este escenario, según la analista, tampoco provocará un aumento significativo de las pérdidas crediticias, que se limitarán a alrededor de 50 puntos básicos en 2023, gracias a los colchones de provisiones creados durante la pandemia y el volumen de exposiciones de empresas cubiertas por avales públicos.

Por otro lado, la experta de S&P considera que los beneficios de los bancos españoles, con elevados depósitos minoristas, se beneficiarán de la fuerte subida de los tipos de interés, que será «un viento de cola» para su rentabilidad.

Asimismo, la estructura de costes reducidos de la banca española, a raíz de los procesos de ajuste de personal de la última década, posiciona bien al sector para hacer frente a las presiones inflacionistas.

«Por lo tanto, esperamos que los beneficios finales mejoren, incluso después de tener en cuenta los nuevos impuestos extraordinarios de España», concluye el informe de S&P.