La CEO de la coalición We Mean Business, María Mendiluce, ha abogado por reforzar la lucha contra el cambio climático y acelerar la transición energética porque esta no solo es «buena para el planeta», sino también «para la economía y para el bolsillo» de los ciudadanos, sobre todo en el actual contexto de crisis energética y alta inflación.

En una conversación ‘online’ con el responsable global de Sostenibilidad de BBVA, Javier Rodríguez Soler, en el marco de los diálogos ‘Empresas con futuro sostenible’, organizados por la entidad bancaria, Mendiluce ha mencionado un estudio de We Mean Business según el cual una familia puede ahorrar 2.000 dólares al año si decide usar energías más limpias.

A una pregunta sobre cómo influirá el impacto económico de la guerra de Ucrania en los planes de la Unión Europea para avanzar hacia una economía baja en carbono, ha contestado que, a diferencia de lo que defendían hace unos años, ahora hay grandes empresas de sectores industriales que abogan por potenciar el uso de energías renovables.

«Antes decían que eso era muy caro. Ahora ya no es muy caro, ahora todo el mundo sabe que tenemos que poner bombas de calor y paneles solares y que nos tenemos que preparar y aislar mejor los edificios para no perder energía. Creo que es un cambio muy importante», ha declarado.

FACILITAR LA BUROCRACIA PARA LAS ENERGÍAS RENOVABLES

Sin embargo, Mendiluce cree que «se puede hacer mucho más», especialmente por parte de los gobiernos, que deben reducir los trámites burocráticos para acelerar la construcción de esas instalaciones.

«No ha habido nunca una necesidad más imperiosa» y, además, «es rentable», ha subrayado, apostando por aprovechar este momento para acelerar la transición ecológica e ir dejando atrás el gas, el petróleo y el carbón.

Por otro lado, ha calificado de «importantísima» la colaboración público privada para lograr los objetivos marcados por el Acuerdo de París para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Respecto a las empresas, ha afirmado que, si se quiere alcanzar el objetivo de reducir a la mitad las emisiones para el año 2030, las que estén comprometidas con ello no deben ser miles, sino millones.

LOS BANCOS COMO FINANCIADORES DE LA TRANSICIÓN

Aun así, ha celebrado que compañías líderes como BBVA, Unilever o BMW «estén dando confianza a los gobiernos» asumiendo sus propios compromisos, porque esto anima a las administraciones públicas a aprobar políticas y leyes más estrictas para recortar las emisiones, las cuales deben ser cumplidas también por otras empresas.

Sobre los bancos, Mendiluce ha dicho que su papel es muy relevante porque tienen la oportunidad de financiar la transición energética, en la que «se va a invertir muchísimo dinero», y porque tienen que invertir en empresas que se hayan fijado objetivos de reducción de las emisiones.

Así, los bancos exigirán esos compromisos a las empresas para financiarlas y estas, a su vez, se lo pedirán a otras empresas con las que se relacionan dentro de su cadena de valor, según la CEO de We Mean Business, una coalición sin ánimo de lucro que trabaja con las compañías en la lucha contra el cambio climático. Rodríguez Soler ha confirmado este efecto «multiplicador» al que ha aludido Mendiluce.

CÓMO CONTRIBUYEN LA TECNOLOGÍA Y LA INNOVACIÓN

Por otro lado, la experta ha ejemplificado cómo la tecnología y la innovación pueden ayudar a realizar los cambios necesarios para alcanzar las cero emisiones netas en 2050, mencionando el caso de la empresa sueca Hybrit, que, tras ser la primera en fabricar con hidrógeno la primera tonelada de acero cero emisiones, ha hecho que otras compañías acereras asuman compromisos de cero emisiones.

«Necesitamos este tipo de disrupciones en todos los sectores y en todos los procesos. Esto es una gran oportunidad de negocio y una gran oportunidad para la gente joven que sale de la universidad, para pensar en una forma diferente de hacer las cosas diferente y de utilizar la tecnología», ha defendido.

Por último, Mendiluce ha advertido de lo «injusto» que es que los impactos del cambio climático afecten especialmente a los países que menos han contribuido a generar este fenómeno.

«Es un tema muy contencioso que se debate con frecuencia en las negociaciones internacionales, ya que los países más desarrollados se comprometieron a dar un dinero a los países en desarrollo y tienen que cumplir con sus compromisos», ha señalado. Cree que, si no se proporciona esa ayuda, los países desarrollados acabarán recibiendo un número importante de inmigrantes por causas climáticas.