El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha afirmado que el Banco Central Europeo (BCE) seguirá subiendo los tipos de interés hasta lograr que la inflación converja al objetivo del 2% a medio plazo.

Así lo ha indicado en la Conferencia de la Asociación de Mercados Financieros (AMF), en la que ha analizado las últimas decisiones de política monetaria adoptadas por el Consejo de Gobierno del BCE y la secuenciación del proceso esperado de normalización de la política monetaria.

El gobernador ha recordado que la alta inflación está provocando una rápida pérdida de poder adquisitivo y deteriorando la confianza de los consumidores en el área del euro, lo que unido al endurecimiento progresivo de las condiciones financieras «está debilitando la actividad económica a un ritmo bastante rápido».

El gobernador ha detallado que la ralentización del crecimiento, la reciente corrección de los precios de las materias primas energéticas y las mejoras observadas en las cadenas globales de suministro contribuirán a que la inflación se modere, aunque en organismo supervisor prevé que se mantenga por encima del objetivo «durante un período prolongado».

«Tendremos que subir los tipos de interés en más ocasiones, hasta el punto que permita que la inflación converja a ese objetivo del 2% en el medio plazo, y no hemos llegado al punto final para ese objetivo», ha reconocido.

De Cos ha añadido que, dada la incertidumbre existente sobre las perspectivas de crecimiento e inflación, el nivel concreto que pueden tener que alcanzar los tipos de interés para ser compatibles con este objetivo «es incierto», ya que dependerá por completo de los datos y puede cambiar con el transcurso del tiempo.

Según ha explicado, el BCE tendrá en cuenta en las decisiones futuras las ya adoptadas y su desfase en la transmisión a la actividad y a la inflación.

Asimismo, estas decisiones estarán condicionadas por las perspectivas de inflación, incluidas las perspectivas económicas y, por tanto, de la mayor probabilidad de recesión que se observa en la actualidad.

LA REDUCCIÓN DEL BALANCE DEL EUROSISTEMA DEBE SER GRADUAL

En otro orden de cosas, Hernández de Cos ha reflexionado sobre cómo debería desarrollarse la normalización del balance del Eurosistema, que ya ha comenzado con la desaparición gradual automática de las operaciones TLTRO III acordada en la última reunión del BCE, que espera que incentive los reembolsos anticipados voluntarios de los saldos vivos de las TLTRO III, al incrementar el coste medio esperado de la financiación obtenida en este tipo de operaciones.

En opinión del gobernador, «puede ser conveniente esperar hasta que la amortización de los saldos vivos de las TLTRO III esté suficientemente avanzada antes de iniciar la reducción de la cartera de renta fija», debido a que los «cuantiosos reembolsos» de TLTRO que se esperan en la primera parte de 2023 ofrecerán al BCE una primera impresión de cualquier posible asimetría y no linealidad en los efectos de la reducción del balance en comparación con los generados por su expansión.

Otro motivo que justificaría esperar a ver los posibles efectos de los reembolsos de las TLTRO III en los mercados de bonos antes de iniciar la reducción de la cartera de renta fija es que ello permitirá evaluar el impacto real de la contracción del balance sobre las condiciones financieras.

«Estos argumentos justifican, en mi opinión, que el proceso de reducción del balance en el área del euro sea muy gradual y predecible. También es esencial mantener la posibilidad de adoptar medidas contra la fragmentación, ya sea haciendo uso de la flexibilidad en las reinversiones del PEPP o mediante la activación del TPI si estuviera justificado y fuera necesario», ha señalado De Cos.

LA POLÍTICA FISCAL NO DEBE SER GENERALIZADA

Por otro lado, el gobernador ha avisado de que la política fiscal debe evitar proporcionar un estímulo generalizado para no incrementar más las presiones inflacionistas, pues ello tendría consecuencias adversas para los costes de financiación de las Administraciones Públicas y para la economía en su conjunto.

De Cos ha reconocido que la elevada inflación y la normalización de la política monetaria presentan «un escenario complejo para la política fiscal» y se ha referido a los cuatro criterios que deberían guiar, en opinión, la «respuesta óptima».

Por un lado, De Cos ha apuntado que el tono agregado de las políticas fiscales en el área del euro debería normalizarse en los próximos años, de manera que en los países mantengan una orientación neutral o incluso ligeramente restrictiva en términos agregados, especialmente aquellos «muy endeudados», ya que estos «pueden combinar un tono contractivo en la parte del presupuesto con financiación de origen nacional con una orientación expansiva en los gastos financiados con fondos europeos».

Asimismo, el gobernador ha destacado que la política fiscal debe estar preparada para reaccionar con flexibilidad en caso de que se materialicen escenarios adversos. «Si se produce una desaceleración de la actividad, la mejor forma de dar una respuesta focalizada y rápida es permitir que los estabilizadores automáticos operen libremente. Si se materializan presiones inflacionistas más intensas, podría necesitarse una política presupuestaria más restrictiva», ha señalado.

En tercer lugar, Hernández de Cos ha abogado por que las medidas de política fiscal se centren en los hogares y empresas más vulnerables al encarecimiento de la energía y ayuden a ajustar el lado de la oferta de la economía apoyando proyectos de inversión que incrementen el crecimiento potencial y la capacidad de resistencia a perturbaciones de la economía europea, incluida una mayor integración e interconexión de los mercados energéticos.

Finalmente, el gobernador del Banco de España ha afirmado que las medidas adoptadas deberían ser temporales. «Ello contribuiría a garantizar que el coste presupuestario sea manejable y que no deteriora adicionalmente el déficit público estructural», ha apostillado.