«No podemos ir a la mentalidad de las personas», ha explicado Estalella en declaraciones a Europa Press, recordando que el tren de alta velocidad en España es un transporte clave tanto para españoles como para extranjeros, ya sea por motivos laborales o de vacaciones.
En este sentido, ha apuntado a los datos de la red de alta velocidad en trayectos como los de Barcelona, Valencia o Galicia, señalando que existen viajeros que han tomado la decisión de no volver a utilizar el ferrocarril de alta velocidad «hasta que no sea seguro».
Por ello, sostiene que la vía más precisa para conocer la afección real será atender a las cifras de cancelaciones que gestionen los propios administradores de la infraestructura.
EFECTOS EN CONEXIONES Y RESILIENCIA DEL SECTOR
Preguntado por la caída de las reservas en grandes destinos como Barcelona, el portavoz de la patronal hotelera ha calificado de «absolutamente aventurado» dar una previsión exacta.
Ha recordado que Barcelona cuenta con una excelente conectividad aérea desde Madrid y otras capitales de provincia, además de recibir una gran parte de su flujo internacional directamente a través de su aeropuerto, el cual no se ve condicionado por la alta velocidad.
No obstante, ha remarcado que la línea Madrid-Barcelona es estratégica no solo para los desplazamientos entre ambas ciudades, sino para todo el corredor que afecta a plazas clave como Zaragoza.
Ante un eventual cierre o alteración prolongada del servicio, el impacto sería «muy malo» tanto para la capital catalana como para la madrileña y el resto de la ruta.
«España necesita estas infraestructuras no se pueden parar. Pero primero y lo más importante es que sean seguras porque si no la gente no se va a montar», asegura Estalella a Europa Press.
Finalmente, el secretario general de CEHAT ha insistido en que el sector turístico siempre ha demostrado ser «muy resiliente ante todo» y buscará alternativas seguras para viajar.
Pese a prever un descenso provisional en los viajes hasta que se restablezca la normalidad, Estalella ha enfatizado que «la movilidad es básica para el turismo» y que España requiere infraestructuras de primer nivel -carreteras, aeropuertos y trenes-, concluyendo que lo prioritario en este momento es garantizar que la red sea completamente segura para que la gente vuelva a subirse al tren.

