En un coloquio durante la Conferencia Internacional de Banca 2026, organizada por Banco Santander, en el que también ha participado la presidenta ejecutiva del banco cántabro, Ana Botín, la economista búlgara ha subrayado la «enorme» oportunidad que supone la IA, que puede ser una tecnología democrática y accesible para todos.
En este sentido, ha reiterado que el entusiasmo por la IA, las inversiones en su desarrollo y la sensación de enriquecimiento económico que genera el aumento de las valoraciones vinculadas son uno de los motores del crecimiento mundial, aunque ha advertido de que las ganancias del proceso recaen sobre un número muy reducido de países productores integrados en la cadena de valor de la IA, como Estados Unidos, China e India, mientras que Europa aún no está ahí, con la excepción de Países Bajos.
Sobre esta cuestión, Georgieva ha advertido de tres grandes riesgos relacionados con este panorama, incluyendo la amenaza para la estabilidad financiera relacionada con este entusiasmo por la IA, ya que si este nuevo pilar de la economía se tambalea «habrá graves problemas», añadiendo que las nuevas tecnologías tienden a sobrestimarse en cuanto a su potencial a corto plazo y subestimarse a largo plazo, lo que podría desembocar en una retirada masiva de las inversiones al mermar tal entusiasmo
Al mismo tiempo, ha advertido del riesgo relacionado con que cada vez más inversiones en IA financian con deuda, muy a menudo a largo plazo y con mucha inversión circular. «Yo invierto en ti, tú inviertes en mí, todos estamos muy contentos, excepto que si algo sale mal, eso sería un gran problema», ha resumido.
Por otro lado, la directora del FMI ha avisado del impacto que la IA está teniendo en mercados laborales, comparándolo con «un tsunami lento, pero un tsunami al fin y al cabo».
De tal modo, el FMI anticipa que el 40% de los empleos a nivel mundial se verán afectados por la IA en un tiempo relativamente corto, algo que en las economías avanzadas alcanzará al 60% de los puestos de trabajo «en un plazo de tres a cinco años».
Así, si bien algunos empleos mejorarán y pagarán más, otros desaparecerán, y muchos se redefinirán, ha señalado Georgieva, avisando de que se empieza a observar en EEUU una disminución de los empleos rutinarios, a menudo puestos de nivel inicial para jóvenes, mientras aumenta la demanda de empleos de servicios poco cualificados.
«El impacto neto en el empleo es ligeramente positivo, hasta ahora, pero la estructura del empleo es muy diferente», ha destacado.
MISMO RIESGO, MISMAS REGLAS.
De su lado, la presidenta del Santander ha coincidido en señalar que la IA ofrece una oportunidad real y supone «un acontecimiento único en la historia de la humanidad», que a una entidad como la suya brinda la ocasión de superar a otras entidades rezagadas.
En cualquier caso, Botín ha apuntado que para las empresas la adopción de la IA no es sinónimo de implementación, lo que aún está lejos de lograrse a gran escala y hace necesarias plataformas globales comunes, así como una escala global. «Europa necesita bancos y empresas globales», ha señalado.
A medida que se alcance esta eficiencia, la presidenta del Santander ha apuntado la importancia de las habilidades en la gerencia intermedia y la motivación de integrar y usar la IA.
Asimismo, ha insistido en la importancia para el marco en relación con la IA de «mismo riesgo, mismas reglas» en relación con cuestiones como «si un agente accede a tu cuenta, ¿sigue las mismas reglas? ¿Qué implicaciones tiene esto para la liquidez y la privacidad?»
En cuanto al empleo, ha subrayado que la irrupción de la nueva tecnología requiere de empleos y habilidades diferentes, lo que hace necesario capacitar a mucha gente en nuevas habilidades, lo que llevará tiempo.

