De esta manera, la economía estadounidense se aceleró al 3,4% entre julio y septiembre en términos anualizados, frente al 2,2% registrado para el segundo trimestre.
El aumento del PIB en el tercer trimestre se debió principalmente al incremento de la inversión, el consumo y el gasto público, compensado parcialmente por la disminución de las exportaciones. De su lado, las importaciones –que se restan en el cálculo del PIB–aumentaron.
Por su parte, el Departamento de Comercio ha indicado que el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), el dato preferido por la Reserva Federal (Fed) para medir la inflación, se situó en el 3,6%, mientras que el dato refleja una inflación subyacente del 3,1%.
Ambas tasas se sitúan por encima de las registradas hace un mes cuando el índice marcaba un 3,4%, mientras el subyacente se anotaba un 3%, lo que deja incrementos mensuales del 0,5% y el 0,3%, respectivamente.
Estos datos se han publicado horas después de que la Reserva Federal (Fed) optara por no modificar los tipos de interés y mantenerlos en el rango objetivo del 3,75% y al 4%, aunque Kevin Warsh, presidente de la institución, ya alertara de riesgos inflacionistas.

