En la inauguración del Encuentro Internacional de Seguridad de la Información (Enise) celebrado en León, el ministro ha abogado por «marcar el camino» en los próximos años desde la anticipación, la adaptación, la cooperación y el talento para que la «revolución» tecnológica esté «de verdad» al servicio del bien común en el contexto de la sociedad digital.
En este sentido, ha señalado que la ciberseguridad es un «pilar esencial» de la soberanía española para conocer las dependencias del país, reducir las más delicadas, disponer de alternativas y conservar la propia capacidad de decisión. «Necesitamos servicios públicos fiables, empresas competitivas y ciudadanos protegidos», ha apostillado.
Para Óscar López, la transformación digital implica «muchísimos beneficios», pero también «notables amenazas», por lo que ha destacado la importancia de celebrar eventos como el Encuentro Internacional de Seguridad de la Información para compartir experiencias, aprender y compartir propuestas prácticas.
«ADAPTARNOS A LA VELOCIDAD DE LA LUZ»
López se ha remitido a la primera edición del Enise, momento desde el que han pasado 20 años en los que han cambiado las magnitudes y la tecnología, de modo que en la actualidad la escala de la dependencia del país y la interconexión entre los sistemas digitales marcan el día a día.
«Hemos pasado de proteger elementos concretos a proteger a una sociedad que es por completo interdependiente de esa tecnología. Por eso, el reto es construir un mundo más resiliente y ciberseguro. El reto es adaptarnos a la velocidad de la luz para ser más rápidos que los ciberdelincuentes», ha recalcado.
En este contexto, ha manifestado que la ciberseguridad «ya abarca casi a todo y en todas partes» y «hay diferencias entre el mundo físico y el mundo virtual», por lo que resulta fundamental que la ciberseguridad se aborde desde la protección y defensa; el ámbito político e industrial; el empleo cualificado y la autonomía tecnológica.
Además de promover la ciberseguridad del mercado, es necesario garantizar su dinamismo, según ha explicado, y ha añadido que para ello es preciso contar con profesionales formados, empresas punteras, transferencia tecnológica y compradores que obtengan respuestas fiables.
En este ámbito, la cooperación en ciberseguridad «no es un gesto», sino una forma «realista y urgente» de protegerse con acciones que empiezan en los ciudadanos, mientras que las entidades deben preservar sus sistemas y las administraciones, los operadores y los equipos especializados deben colaborar para prevenir el fraude y facilitar respuestas coordinadas.
Además, ha agregado, hay que ofrecer herramientas prácticas y de fácil uso. «La prevención no puede recaer solo en la capacidad individual de detectar una estafa», ha concluido.

