En concreto, el informe revela que soluciones como la comida preparada, el ‘food to go’, el reparto a domicilio o los modelos híbridos entre comercio y restauración forman ya parte de la vida cotidiana del consumidor.
En este contexto, el 85% de los consumidores compra habitualmente productos listos para comer, beber o cocinar, una cifra que se eleva al 93% en la Generación Z y hasta el 91% en los hogares con hijos, lo que confirma la amplia normalización de estas soluciones en la alimentación diaria, según datos de Aecoc Shopperview.
El análisis identifica una nueva lógica de consumo, el ‘foodvenience’, articulado en torno a diversos atributos como la inmediatez, la practicidad y el valor percibido. Así, el consumidor busca propuestas que reduzcan fricciones, simplifiquen la preparación y ofrezcan una solución satisfactoria y clara -sin sorpresas- en precio.
De esta forma, ganan relevancia los formatos fáciles de consumir, las comidas completas listas para tomar, las propuestas de cocina asistida y los menús flexibles o configurables. En paralelo, el 58% de los consumidores afirma que le gusta dar su toque final a lo que cocina, una preferencia que abre oportunidades para soluciones más personalizables, especialmente entre los perfiles más jóvenes.
Durante la jornada, Ricardo Alcón, Account Development Manager de NIQ, ha analizado los factores que están impulsando el crecimiento del ‘foodvenience’, destacando que la búsqueda de comodidad y facilidad está transformando el gran consumo.
En este contexto, la accesibilidad al producto, la simplificación del consumo, la digitalización y la percepción de ahorro ganan relevancia en la experiencia de compra. Así, el 36% de los consumidores está dispuesto a pagar más por soluciones que facilitan las tareas cotidianas y un 26% abonaría un precio superior por productos con entregas rápidas, inferiores a 30 minutos.
El experto también ha señalado que la proximidad ya no se mide solo en kilómetros, sino también en clics. «El canal ‘online’ en gran consumo representa ya el 7,4% del valor en España y crece un 16,3%, el mayor incremento entre los países de la Unión Europea. Esta evolución refleja una demanda creciente de acceso inmediato y sencillo a los productos y una compra cada vez menos orientada al aprovisionamiento y más vinculada a necesidades concretas, con cestas más pequeñas y frecuentes», ha indicado.

