La apertura permite a la empresa ampliar la capacidad industrial internacional en el ámbito de las soluciones para el paisaje urbano y refuerza su estrategia de producir cada vez más cerca de los mercados en los que opera.
La fabricación local permitirá reducir los plazos de entrega y optimizar la logística, además de facilitar una respuesta más ágil a las necesidades específicas de los proyectos en Estados Unidos y Canadá.
Actualmente, el mercado norteamericano representa el 6% de la facturación de Escofet y el objetivo de la nueva planta, junto al desarrollo progresivo del negocio en el país, es que alcance el 30%.
El consejero delegado de Molins, Marcos Cela, ha explicado que esta apertura se enmarca en la apuesta por el crecimiento internacional: «Con esta nueva fábrica acercamos nuestra capacidad productiva a nuestros clientes y fortalecemos nuestra competitividad».

