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La rentabilidad de las refinerías europeas cae drásticamente y amenaza con recortes de producción

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La fuerte volatilidad de los márgenes de refino en Europa ha encendido las alarmas sobre la seguridad del suministro de combustibles en el continente, ante el encarecimiento del petróleo y del transporte marítimo, que está reduciendo la rentabilidad de las refinerías y podría llevar a algunas instalaciones a recortar su producción en un momento crítico en el que el Viejo Continente afronta un fuerte encarecimiento de los productos refinados, según confirmaron en fuentes del sector a Europa Press.

En concreto, los encarecimiento del crudo físico y los costes sin precedentes en el alquiler de ‘superpetroleros’ han disparado los costes operativos de las plantas del continente. Sin embargo, el precio de salida de derivados clave como la gasolina y la nafta no ha experimentado una subida equivalente que permita absorber este incremento de costes.

De esta manera, los márgenes de refino en el noroeste de Europa se desplomaron desde los 54 dólares por barril registrados a comienzos de septiembre hasta marcar un suelo de -11 dólares el pasado 5 de octubre. En la actualidad, la cifra se sitúa en torno a los 3 dólares por barril, según datos publicados por el ‘Financial Times’.

La presión sobre la industria responde, principalmente, al aumento de los costes de adquisición del crudo y de los fletes marítimos, que no está siendo compensado por la evolución de los precios de todos los productos refinados. Mientras el diésel y el combustible de aviación han registrado fuertes subidas, los diferenciales de la gasolina, la nafta y determinados fuelóleos se han debilitado.

Así, esta evolución refleja una creciente tensión en el mercado internacional de productos petrolíferos. Además, la posibilidad de que algunas refinerías reduzcan su actividad podría limitar la disponibilidad de combustibles en un momento en el que Europa afronta un entorno de incertidumbre geopolítica y dificultades logísticas.

Este mismo miércoles en un informe la Agencia Internacional de la Energía (AIE) advertía de que un deterioro adicional de la rentabilidad podría provocar reducciones de producción en las refinerías menos competitivas de Europa y Asia, lo que aumentaría la tensión en los mercados antes de finalizar el año. El organismo prevé que la actividad mundial de refino alcance en octubre un mínimo estacional de 81,3 millones de barriles diarios.

A este respecto, las mismas fuentes del sector precisaron que el problema es que las refinerías no pueden adaptar libremente su producción a los combustibles que registran una mayor demanda o mejores precios. Cada barril de petróleo genera una combinación de productos y, por tanto, la debilidad de algunos segmentos puede comprometer la rentabilidad global de las instalaciones, incluso cuando el diésel o el queroseno se encarecen.

Además, el incremento de los costes de transporte está dificultando el movimiento de combustibles desde regiones con precios más bajos hacia mercados con mayor demanda. Esta fragmentación reduce la capacidad del comercio internacional para compensar los desequilibrios regionales y puede prolongar las diferencias de precios.

EN DESVENTAJA FRENTE A EE.UU.

Esta situación en el Viejo Continente contrasta con la de las refinerías estadounidenses, que cuentan con un acceso más directo al crudo nacional y están menos expuestas al encarecimiento del transporte marítimo internacional.

En este sentido, ‘FT’ destacaba que las perspectivas de beneficios para estas instalaciones son significativamente mejores que las de sus competidoras europeas y asiáticas.

Además, el encarecimiento del crudo físico también está contribuyendo a estrechar los márgenes europeos. El precio del Brent físico, utilizado como referencia para entregas próximas, aumentó más de un 13% durante el último mes, frente al avance del 1,2% de los contratos de futuros del primer vencimiento, según los datos del diario británico.

Esta divergencia, unida a las primas pagadas por los suministros y al incremento de los fletes, ha elevado el coste efectivo del petróleo a la entrada de las refinerías.

Así, el sector advierte de que el escenario abre un nuevo frente para la seguridad energética europea, ya que unos precios elevados de los combustibles no garantizan una mayor rentabilidad para la industria que los produce. Si los costes de aprovisionamiento y logística continúan aumentando y los márgenes permanecen reducidos, algunas instalaciones podrían verse obligadas a revisar sus niveles de actividad.