Así se desprende del informe anual sobre la evolución del empleo y la situación social en Europa publicado este martes por el Ejecutivo comunitario, que señala que el aumento de los costes energéticos está presionando los ingresos de los hogares en un contexto de débil crecimiento de la productividad y desaceleración del empleo.
Pese a este escenario, Bruselas destaca que el mercado laboral europeo mantiene una situación relativamente sólida, después de que la tasa de empleo alcanzara el 76,1% en 2025 y el desempleo se situara en el 6%, un mínimo histórico, según señala.
En cuanto a los salarios, el análisis apunta a que las remuneraciones reales se encuentran este año un 1,4% por encima de los niveles anteriores a la pandemia de COVID-19, tras recuperar en la mayoría de los Estados miembro las pérdidas de poder adquisitivo registradas durante 2022 y 2023.
No obstante, la Comisión advierte de que la continuidad de las mejoras salariales dependerá de que las empresas consigan aumentar su productividad, aunque también señala que las subidas de sueldo, especialmente las del salario mínimo, pueden incentivar la inversión y la innovación frente a modelos de negocio basados en reducir los costes laborales.
En este sentido, el informe constata que los salarios mínimos han aumentado desde la adopción de la directiva europea sobre esta materia, especialmente en los países con remuneraciones más bajas y una mayor proporción de trabajadores que perciben el sueldo mínimo.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PUEDE AFECTAR AL EMPLEO Y LOS SALARIOS
El documento también alerta de los efectos que puede tener la expansión de la Inteligencia Artificial (IA) sobre determinadas ocupaciones, especialmente los puestos de entrada al mercado laboral y aquellos que concentran tareas rutinarias, cuya demanda podría verse reducida por la automatización.
Aunque reconoce que estas tecnologías pueden mejorar la productividad y permitir que los empleados se concentren en actividades de mayor valor añadido, Bruselas advierte de que su impacto sobre los salarios y las condiciones de trabajo dependerá de cómo se introduzcan y de la participación de los trabajadores en este proceso.
En particular, señala que los profesionales con menos experiencia suelen obtener las mayores ganancias inmediatas de productividad al utilizar herramientas de inteligencia artificial, pero también pueden tener más dificultades para detectar sus errores, lo que podría ampliar las diferencias de cualificación.
Asimismo, el informe recoge investigaciones preliminares que apuntan a que una dependencia excesiva de los sistemas automatizados podría debilitar el pensamiento crítico y reducir el aprendizaje adquirido mediante la práctica, además de aumentar la necesidad de supervisión humana.
Ante estos riesgos, la Comisión considera necesario reforzar la formación, la representación de los trabajadores y el diálogo social para adaptar el mercado laboral a los cambios tecnológicos.
DIFERENCIAS EN LA CALIDAD DEL EMPLEO
Más allá de las perspectivas económicas, el estudio concluye que la calidad de los puestos de trabajo ha mejorado durante la última década en la UE en aspectos como los salarios, la estabilidad contractual y el tiempo de trabajo, aunque persisten diferencias importantes entre países, sectores y ocupaciones.
En concreto, las mejores condiciones se concentran en actividades como la información y las comunicaciones, las finanzas y los seguros, la Administración pública y los servicios profesionales, científicos y técnicos, mientras que la hostelería, los servicios administrativos y de apoyo y algunas ocupaciones de menor cualificación presentan resultados más desfavorables.
El Ejecutivo comunitario observa además que las dificultades para encontrar trabajadores suelen ser mayores en empleos con horarios atípicos, menor seguridad laboral y remuneraciones más bajas, por lo que considera que mejorar estas condiciones puede ayudar a las empresas a atraer y retener personal.
No obstante, advierte de que la evolución no ha sido uniforme en toda la Unión y de que algunos Estados miembro han registrado un empeoramiento en al menos dos indicadores de calidad laboral durante los últimos diez años, pese a la tendencia positiva del conjunto del bloque.
Estas conclusiones llegan mientras Bruselas prepara una futura Ley de Empleos de Calidad, que prevé presentar antes de que termine el año, una vez concluida la segunda fase de consultas con los interlocutores social

