El documento advierte que, aunque España mantiene una trayectoria alineada con la transición energética y la descarbonización, el ritmo de aplicación resulta insuficiente para alcanzar gran parte de las metas fijadas para el final de la década.
En concreto, entre las principales brechas señaladas figuran la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la electrificación de la demanda, el desarrollo de redes de transporte y distribución, y el despliegue de tecnologías de almacenamiento.
Durante la presentación del estudio, la directora general de Fundación Naturgy, María Eugenia Coronado, subrayó la relevancia de contar con análisis rigurosos que evalúen el progreso real del sistema energético y enriquezcan el debate público.
Por su parte, la socia responsable del Sector Energético de EY, Marta Sánchez Álvarez, y el director de Consultoría de la firma, Jaime Moretón Poch, estimaron que sectores como el transporte, la edificación, la agricultura y la gestión de residuos avanzan a una velocidad sensiblemente menor a la requerida.
Asimismo, advirtieron de que, pese al continuado crecimiento de la capacidad renovable instalada, la demanda eléctrica se sitúa por debajo de lo estimado en el PNIEC, lo que compromete la integración eficiente de la nueva generación limpia.
A ello se suman los retrasos observados en eficiencia energética y en el despliegue de soluciones tecnológicas como el vehículo eléctrico o el hidrógeno renovable.
En el plano positivo, el informe destaca las mejores perspectivas del biometano. Aunque su producción actual es modesta, la cartera de proyectos identificados permitiría aproximarse a las metas de 2030 si se consolida un marco regulatorio estable y se incentiva la demanda.
«LOS OBJETIVOS IMPOSIBLES PUEDEN GENERAR FRUSTRACIÓN».
En una mesa redonda tras la presentación del informe, el director general de Redes de Naturgy, Pedro Larrea, destacó que casi ningún componente sigue la senda prevista y abogó por revisar la ‘hoja de ruta’ marcada hacia la descarbonización a 2030, ya que los «objetivos imposibles pueden generar frustración y desprestigiar el propio plan».
«Hay que avanzar hacia un mayor realismo y tener en cuenta, junto a la descarbonización, la competitividad y la garantía de suministro», aseguró.

