En concreto, la bodega ha señalado que este lanzamiento representa la consolidación de una nueva etapa para una compañía familiar con más de cinco décadas de trayectoria y cuatro generaciones vinculadas al mundo del vino. Una evolución que buscar ordenar un proyecto que ha crecido manteniendo el respeto por el territorio, el cuidado del viñedo y la búsqueda de vinos capaces de expresar su origen.
De esta forma, la nueva identidad visual encuentra en el zorro su principal elemento de reconocimiento y su nuevo logo. Un emblema que conecta de forma natural con el territorio y con los valores que definen al grupo bodeguero.
Con esta evolución, Bodegas y Viñedos Samaniego se convierte en la marca corporativa que articula todo el proyecto y conecta las diferentes propuestas del grupo. Bajo esta nueva arquitectura conviven Solar de Samaniego, proyecto vitivinícola de la D.O.Ca. Rioja; Bodegas Durón, en la D.O. Ribera del Duero; y Cofradía Samaniego, el club privado de venta a través del cual los consumidores pueden acceder a los vinos y experiencias del grupo.
De esta forma, la nueva organización busca facilitar la relación con el consumidor y, al mismo tiempo, reforzar la personalidad propia de cada bodega y de cada una de sus propuestas. Así, el cambio de identidad llega acompañado de una evolución en el porfolio, que ya se venía desarrollando, y que se estructura en torno a diferentes formas de expresar el origen y de acercarse al consumidor.
Entre ellas figuran los Vinos de Paraje, representados por Valcavada y Óptimo; los Vinos de Parcela, con referencias como Musco y Cueva del Raposo y los recién llegados Vinos de Bienvenida, con Maestro de Durón y Rubí.

