En un informe firmado por el director de calificaciones corporativas de la firma, Rohit Nair, se señala que la tensión crediticia no proviene de la falta de petróleo crudo, sino de un «cuello de botella» en el sector del refino.
Esta situación mantendrá los márgenes y precios del gasóleo muy por encima de los niveles previos a 2026 hasta bien entrado el próximo ejercicio, incluso en el caso de que se reabra el estrecho de Ormuz.
Asimismo, la agencia explica que, mientras las grandes petroleras integradas y las refinerías verán reforzados sus flujos de caja -aunque sin mejoras automáticas en sus calificaciones crediticias-, las empresas compradoras de destilados medios pagarán precios de mercado una vez expiren sus contratos de cobertura.
Las dificultades para repercutir costes y las mayores necesidades de capital circulante amenazan además la liquidez de distribuidores y pequeños operadores comerciales.

