Según ha informado el consejo regulador, los trabajos de recolección han concluido el pasado 26 de septiembre, 26 días antes que el año anterior, lo que convierte a este ciclo en el más precoz desde la creación de la denominación en 2017. A falta de datos definitivos, la producción total no ha alcanzado los 500.000 kilos, una cifra inferior a los más de 800.000 kilos recogidos en la campaña precedente.
El desarrollo del cultivo ha estado determinado por un invierno suave y muy lluvioso, una primavera con precipitaciones iniciales y una ausencia total de lluvias desde el mes de mayo. El verano, largo y cálido, ha acelerado la maduración del fruto, por lo que el principal reto en bodega ha sido conservar la acidez y la frescura, si bien las primeras valoraciones sobre la sanidad de la uva han sido positivas.
A las condiciones climáticas se ha sumado el impacto de los incendios forestales registrados a finales de julio en la Sierra de Gredos, que han situado unas 200 hectáreas–un 40% de la superficie protegida–dentro del perímetro del fuego, afectando con especial intensidad a Cebreros y El Tiemblo. La variedad Albillo Real ha sido la más perjudicada, con una reducción superior al 50% al pasar de 53.000 a menos de 26.000 kilos, una situación agravada posteriormente por la presión de la fauna silvestre en busca de alimento.
Desde la D.O.P. Cebreros han expresado un sincero agradecimiento a todas las personas, colectivos y profesionales que han mostrado su apoyo y solidaridad tras los incendios. Pese a las acusadas mermas en el volumen de cosecha y a las dificultades en el campo, el sector ha mostrado su confianza en la calidad de los vinos elaborados en esta atípica añada.

