En concreto, la tasa de precios energéticos creció hasta el 13,6%, lo que supone un 2% más que el mes anterior, un incremento «drástico», en palabras de la OCDE, que ha afectado a 28 de los 37 países que forman parte de la organización.
La inflación de los productos energéticos superó aumentos del 5% en países como España, Australia, Bélgica, Dinamarca, Italia y Turquía, al contrario que en los nueve países que registraron descensos.
El G7 se anotó una inflación del 3,1%, frente al 3% del mes anterior, gracias a la compensación del repunte de la energía con una moderación del precio de los alimentos. De esta manera, la tasa energética creció en un 1,8%, hasta el 14%, mientras que los alimentos cayeron en 0,4%, situándose en el 1,9%, su nivel más bajo desde octubre de 2024.
Por su parte, los precios de la zona euro crecieron al 3,2% desde el 3%, ante una subida de la energía y con la inflación alimentaria y subyacente sin apenas cambios.
Los recientes datos publicados para septiembre tanto de miembros de la zona euro como Estados Unidos y otros países apunta a un nuevo repunte en el mes de septiembre, mientras el precio del barril de Brent cotiza desde hace varias semanas sobre los 100 dólares.

